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				<journal-title>Korpus 21</journal-title>
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				<publisher-name>El Colegio Mexiquense A.C.</publisher-name>
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					<subject>Reseñas</subject>
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				<article-title>Lo que estábamos buscando. De la pandemia como criatura mítica</article-title>
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					<trans-title>Quel che stavamo cercando</trans-title>
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						<surname>Pérez-Soria</surname>
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					<institution content-type="original"> El Colegio Mexiquense, A.C. E-mail: jperez@cmq.edu.mx</institution>
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						<surname>Baricco</surname>
						<given-names>Alessandro</given-names>
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				</person-group> (<year>2021</year>), <source>Lo que estábamos buscando. De la pandemia como criatura mítica</source> , <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>, <publisher-name>Editorial Anagrama</publisher-name>, ISBN: <isbn>978-339-4269-2</isbn>.</product>
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		<p>Actualmente, la discusión en ciencias sociales está atravesada por los efectos del coronavirus SARS-CoV-2. No se puede negar que la pandemia ha cambiado todas las dinámicas en poco tiempo y que aún no tenemos respuestas suficientes. Por eso, hoy más que nunca es necesario el diálogo entre las diferentes áreas del conocimiento. Los 3.78 millones de personas fallecidas en el mundo, desde finales de 2019 y hasta la actualidad, así como las medidas de distanciamiento físico y el confinamiento, han cambiado las rutinas cotidianas y la composición de las familias y los grupos. Las certezas que teníamos sobre el mundo de la vida se disiparon. Caminamos sobre terreno fangoso en un día nublado. </p>
		<p>Una propuesta alterna para entender la pandemia que proviene de la filosofía y las letras se encuentra en este libro de Alessandro Baricco. El escritor y periodista italiano nos ofrece una interpretación aguda y diferente, nos invita a pensarla como una figura mítica de la civilización digital. El argumento es desarrollado en 33 fragmentos, así nombrados y numerados, cuya extensión está definida por el ritmo de las palabras y las figuras retóricas contenidas. </p>
		<p>La siguiente metáfora plantea el antagonismo y fusión entre mito y ciencia que está en todo el argumento del libro, pero finalmente el autor se decanta por el primero:</p>
		<disp-quote>
			<p>Los nombres de la ciencia son las caracolas que permanecen en la arena cuando la ola del Mito se retira por los campos magnéticos de las áreas. <italic>Virus</italic>: molusco (Fragmento 8, 1/1).</p>
		</disp-quote>
		<p>En general, en la obra de Alessandro Baricco podemos identificar la influencia de la historia y la fascinación que le produce el mundo antiguo, y estos elementos se encuentran también en este libro. El famoso autor de <italic>Seda</italic> (escrita en 1996) nos recuerda que los humanos se caracterizan por explicar el mundo que les rodea, caótico y contradictorio, y para ello, además de la ciencia, crean figuras que son capaces de articular lo incongruente y organizar miedos, creencias, recuerdos y sueños colectivos. </p>
		<p>Los humanos crean dichas figuras para decirse “algo urgente y vital”, pero estas construcciones no son una unidad armónica y coherente, sino aberrantes, monstruosas y desproporcionadas, como es claro en las figuras míticas animalescas creadas por las civilizaciones en el mundo antiguo. A estas construcciones las nombra como “criaturas míticas”: habitantes del mundo del mito.</p>
		<p>La pandemia que hoy vivimos y padecemos, sugiere el autor, es una creación de este tipo: una “construcción colectiva de saberes e ignorancias”, “mucho más compleja que una simple emergencia sanitaria”. Esta propuesta nos invita a reflexionar sobre la dimensión social y psicológica de la pandemia, nos cuestiona porque pone en duda lo que hoy sabemos del virus y sus efectos: ¿Por qué la pandemia puede ser considerada como una figura mítica? ¿El asumirla como parte de los mitos de la modernidad tardía niega su existencia natural y biológica? ¿Estamos ante un resurgimiento del constructivismo radical que rechaza el efecto del mundo natural y la objetivación de mundo social? </p>
		<p>Para encontrar estas respuestas, hay que continuar con el argumento del autor. Primero, nos aclara que el mito es un constructo humano; en ese sentido es artificial, pero no por ello irreal. Todos los productos humanos son reales o dicho con mayor precisión: todos los productos humanos forman parte de la realidad humana. </p>
		<p>El mito, entonces, no es sinónimo de fantasía, leyenda o irrealidad. Es un artefacto que sintetiza creencias, miedos y acontecimientos, tiene el poder de generar mundos y de finalizarlos, como ocurre con los mitos fundacionales y escatológicos, y es un elemento explicativo ahí donde la historia pierde el rastro. Por tanto, la pandemia es real, tiene una dimensión biológica y una dimensión social, a esta última es a la que refiere el autor como criatura mítica. Es el Minotauro del mundo contemporáneo y, por ello, la nombra como “Pandemia”, con la mayúscula de los nombres propios.</p>
		<p>Segundo, las criaturas míticas son recurrentes en las civilizaciones antiguas, pero no han desaparecido en el mundo moderno, ahora se construyen y presentan bajo formas más refinadas. Son parte de nuestro sistema de realidad, y por ello, son cambiantes. Su elaboración es más complicada y sutil en el mundo contemporáneo, ya no toman la forma de animales extraordinarios, sino que ahora son figuras abstractas, pero conservan lo desproporcionado y grotesco. También son figuras que pierden vigencia, se vuelven obsoletas con el tiempo, mientras que nuevas criaturas emergen, se fortalecen y las sustituyen.</p>
		<p>De esta forma, la Pandemia, como creación humana, primero avanzó sobre imaginario colectivo antes de que el virus infectara los cuerpos y se extendiera a través de los países. No surgió con la identificación del virus y de la enfermedad en humanos a finales de 2019, sino que se gestó, poco a poco, en los 50 años previos. En este sentido, afirma el autor, es la creación mítica de la civilización digital. </p>
		<p>En este medio siglo se pueden identificar algunos indicios en la exacerbación del miedo, la amenaza, la inseguridad y la desconfianza en los discursos públicos y privados. Por ejemplo, “la guerra contra el terrorismo, la amenaza de los inmigrantes, la emergencia del cambio climático”, todos estos discursos anunciaban un fin del mundo tal como lo conocíamos. El conjunto de decisiones acumuladas y reales en todo este tiempo crearon a la Pandemia: “la invocaron y la generaron, ensamblándola a partir de un número infinito de pequeños y grandes comportamientos” (Fragmento 16, 1/2).</p>
		<p>De esta manera, las condiciones adecuadas para el surgimiento de la Pandemia, como figura mítica, las generaron los humanos en este proyecto civilizatorio de la era digital que lleva al menos 50 años. Aunque hay que señalar claramente que esto no quiere decir que los humanos inventaron el virus ni la enfermedad. Esa es una dimensión que queda fuera de este libro. Nadie esperaba ni deseaba una pandemia (con minúscula), producto de un virus nuevo en el cuerpo de los humanos con una alta tasa de contagio. </p>
		<p>Baricco sugiere que las figuras míticas adoptan las características de la sociedad que las crea. Por eso, en el mundo contemporáneo que se caracteriza por el fluir acelerado de los procesos, de la información, de los capitales y, en general, de la vida cotidiana donde el nombre más apropiado para definir los nuevos fenómenos que ocurren mediados por la tecnología es <italic>viral</italic>, no es sorprendente que la criatura mítica haga suyas esas características: mundial, viaja a velocidades impresionantes, trastoca todos los cuerpos y los imaginarios, y evoluciona constantemente.</p>
		<p>Sin embargo, el argumento aún está inacabado, dado que el autor afirma que las criaturas míticas dicen algo a los humanos sobre sí mismos, que son mensajes urgentes; entonces, ¿qué intenta decirnos la Pandemia? El mensaje no es claro, afirma el autor, es un clamor, es un grito desesperado, un conjunto de ruidos, sonidos y voces desarticuladas que provienen de la incoherencia propia de las figuras míticas. Y, por tanto, hay que estar dispuestos a escuchar, sin asustarse, lo que la Pandemia intenta decirnos de la forma como hemos organizado la vida en el mundo actual.</p>
		<p>El mensaje nos ha llegado a todos a través de las dudas que nos han asaltado en el confinamiento, y que el autor resume de la siguiente forma: “¿pero qué clase de locura era la vida que llevábamos antes?” La Pandemia nos ha obligado a disminuir el ritmo de las actividades, a mirarnos desde otra perspectiva y en cámara lenta, a hacernos cargo de nosotros mismos. En este sentido, es un grito de cansancio, de rebelión, de auxilio.</p>
		<p>Aquí el argumento del autor nos remite a la interpretación de mundo moderno que hace <xref ref-type="bibr" rid="B1">Bauman (2000)</xref>, en donde la reducción del tiempo es el elemento más preciado porque añade valor a los objetos y procesos. La riqueza en esta modernidad liviana no proviene de expandirse sobre el espacio ni de conquistar territorios, como lo fue en los albores de la era moderna, sino radica en la reducción del tiempo. Por tanto, el mundo moderno se caracterizaba por la constante aceleración de la vida, como mecanismo de permanencia y equilibrio. Detenerse parecía imposible, bajar el ritmo era riesgoso. Y haberlo hecho fue altamente costoso, “pagamos un precio altísimo por semejante creación mítica, contando los muertos y marchitándonos” (Fragmento 18, 1/1).</p>
		<p>Por un lado, el mensaje que transmite la Pandemia es un grito de cansancio y de auxilio, demanda la necesidad de un cambio drástico en la organización de las actividades, de las prioridades y de la vida en general. Es un grito desesperado que pretende garantizar que “nada volverá a ser como antes”. Por el otro lado, nos alerta del peligro de la exposición física en la que nos encontramos y de la necesidad de cultivar “el arte de las distancias”. Ya la civilización digital se nos presentaba como aséptica, ahora el contacto con los otros es siempre sospechoso y hay que evitarlo. Esto es el grito pedante de la Pandemia que coexiste con el grito de rebeldía.</p>
		<p>Finalmente, en los últimos fragmentos de este libro, el argumento pierde fuerza porque el autor introduce nuevos temas marginalmente como el orden, la autoridad, la utopía y el amor. El amor y la ciencia son tratados también como figuras míticas sin desarrollar su origen y propósito. De esta forma, al considerar la ciencia como mito, el autor invierte su razonamiento: si bien el mito es una producción humana, no todas las creaciones humanas son mitos. </p>
		<p>Es de destacar la constante crítica que el autor realiza a la ciencia y a su método en diferentes partes del libro. Quizás por la división entre mito y ciencia, y la legitimidad que tiene la segunda sobre el primero en la explicación racional del mundo moderno. Tal vez el querer posicionar a la figura mítica como una visión alterna de la pandemia, lleva al autor denostar los conocimientos que emanan de ciencia. </p>
		<disp-quote>
			<p>Si intentamos hacer un balance ahora, cuando aún no ha terminado la Pandemia, podemos aventurar una idea clamorosa: la ciencia, una de las figuras míticas más fuertes producidas por la modernidad, se tambalea. En la embarazosa confusión del saber médico al que se recurre para afrontar la emergencia, cualquiera puede identificar una obsolescencia metodológica que ahora pareciera tener en común todos los saberes. No es tanto el mito de la ciencia como saber infalible lo que pierde fuerza, sino el de la ciencia como saber útil (Fragmento 27, 2/3).</p>
		</disp-quote>
		<p>Pero esto es innecesario para el argumento que Baricco presenta. No se trata de un enfrentamiento entre campos de conocimiento. Hoy sabemos y reconocemos que todos son parciales e insuficientes para entender lo que ocurre. Siguiendo la metáfora del autor, si bien “con los ojos de la ciencia se lee un texto sin vocales” (Fragmento 7, 1/1), con los ojos del mito se lee un texto sin consonantes. Ambos son insuficientes para “nombrar” al mundo.</p>
		<p>En aras de construir este diálogo, retomaré una de las ideas que plantea el autor para brindar una segunda interpretación, desde los marcos analíticos de las ciencias sociales, que puede contribuir a precisar los argumentos. El autor afirma que el virus no es democrático porque “fortalece a los poderosos y acaba con los pobres”. Es de suponer que por democrático Baricco entiende que afecta a todos por igual. Primero, hay que distinguir entre la probabilidad de contagio y los efectos sobre las personas. Es decir, el virus se propaga por igual ante la misma exposición de los cuerpos, la diferencia radica en las condiciones desiguales en las que se encuentran las personas, estas condiciones determinan cómo se afronta la enfermedad. Efectivamente, el virus ha hecho más estragos en los grupos menos favorecidos, en el caso de México en la población en situación de pobreza y en las mujeres, porque esta población ya se encontraba en una situación de vulnerabilidad (previamente); por tanto, sus recursos eran insuficientes para enfrentar una contingencia de este tipo. Hoy, desde las ciencias sociales, se habla de la agudización de todas las formas de desigualdad. En ese sentido, los enfoques de desigualdad y marginación podrían ser útiles para nombrar los impactos del virus, entre especialista y legos, más que la falta de democratización del virus.</p>
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			<title>Fuentes consultadas</title>
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				<mixed-citation>Bauman, Zygmunt (2000), <italic>Modernidad líquida</italic>. México, Fondo de Cultura Económica.</mixed-citation>
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				<p><bold>Judith Pérez-Soria.</bold> Doctora en Ciencias Sociales con mención en Sociología por
					la Universidad de Guadalajara. Actualmente, es Profesora Investigadora en El
					Colegio Mexiquense, A.C, y pertenece al Sistema Nacional de Investigadores,
					Nivel I. Sus líneas de investigación son: migración, desarrollo, políticas
					públicas y sociedad civil. Entre sus publicaciones más recientes se encuentran:
					“Territorios locales y migración: dos casos de México”, en coautoría con Estrada
					Lugo, Erín y Eduardo Bello Baltazar, en Ramírez Juárez, Javier y Ocampo Fletes,
					Ignacio (eds.), <italic>Dinámica multifuncional de la agricultura familiar.
						Alimentación, ecología y economía</italic>, Puebla, Colegio de
					Postgraduados, Universidad de Guadalajara, pp. 363-382 (2020); <italic>Acción
						social y participación política. Clubes y federaciones de migrantes
						mexicanos en Los Ángeles, California</italic>. México, El Colegio
					Mexiquense, A.C. (2019); “Dinámicas locales en la implementación del Programa
					3x1 para Migrantes: entre el conflicto y la cooperación”, <italic>Estudios de
						Políticas Públicas</italic>, vol. 7, núm.1, pp. 31-45 (2018).</p>
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