<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<!DOCTYPE article
  PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1 20151215//EN" "https://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.1/JATS-journalpublishing1.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="1.1" specific-use="sps-1.9" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">
	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">k21</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>Korpus 21</journal-title>
				<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher">Korpus 21</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="ppub">2683-2682</issn>
			<issn pub-type="epub">2683-2674</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>El Colegio Mexiquense A.C.</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="doi">10.22136/korpus212024172</article-id>
			<article-id pub-id-type="other">00008</article-id>
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
					<subject>Sección temática</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>
			<title-group>
				<article-title>Desentrañando una vida: Juana C. Romero, Cacica de Tehuantepec</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Unraveling a life: Juana C. Romero, Cacica of Tehuantepec</trans-title>
				</trans-title-group>
			</title-group>
			<contrib-group>
				<contrib contrib-type="author">
					<contrib-id contrib-id-type="orcid">0000-0001-5610-0201</contrib-id>
					<name>
						<surname>Chassen-López</surname>
						<given-names>Francie</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="aff1"><sup>1</sup></xref>
				</contrib>
				<aff id="aff1">
					<label>1</label>
					<institution content-type="original"> University of Kentucky, Estados Unidos. Correo electrónico: frclopz@email.uky.edu.</institution>
					<institution content-type="normalized">University of Kentucky</institution>
					<institution content-type="orgname">University of Kentucky</institution>
					<country country="US">USA</country>
					<email>frclopz@email.uky.edu</email>
				</aff>
			</contrib-group>
			<pub-date date-type="pub" publication-format="electronic">
				<day>16</day>
				<month>02</month>
				<year>2024</year>
			</pub-date>
			<pub-date date-type="collection" publication-format="electronic">
				<season>Jan-Apr</season>
				<year>2024</year>
			</pub-date>
			<volume>4</volume>
			<issue>10</issue>
			<elocation-id>00008</elocation-id>
			<history>
				<date date-type="received">
					<day>09</day>
					<month>08</month>
					<year>2023</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>21</day>
					<month>10</month>
					<year>2023</year>
				</date>
			</history>
			<permissions>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/" xml:lang="es">
					<license-p>Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons</license-p>
				</license>
			</permissions>
			<abstract>
				<title>Resumen</title>
				<p>Este trabajo reflexiona sobre la investigación y escritura de <italic>Mujer y poder en el siglo XIX: La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, Cacica de Tehuantepec</italic>, que tomó más de veinte años. Recuenta las dificultades enfrentadas en la investigación y escritura del libro, y cómo fueron resueltas o no. Describe los problemas que pueden surgir con la familia del personaje bajo estudio en datos delicados, decisiones de estructu ra y estilo y cómo establecer credibilidad con el lector. Partidario de la perspectiva de género y la nueva microhistoria, explica cómo esas metodologías visibilizan a las mujeres en la historia.</p>
			</abstract>
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>Abstract</title>
				<p>This work presents the author´s personal reflection on the experience of writing the biography, Mujer y poder en el siglo XIX: La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, Cacica de Tehuantepec which took many years to write. She describes the problems that can arise with family members of the subject under study with respect to sensitive data, decisions of structure and style, and how to establish credibility with the reader. She explains how the methodologies gender analysis and the new microhistory can serve to make women visible in history.</p>
			</trans-abstract>
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>Palabras clave:</title>
				<kwd>Biografía</kwd>
				<kwd>Cultura Material</kwd>
				<kwd>Microhistoria</kwd>
				<kwd>Capital Simbólico</kwd>
				<kwd>Istmo de Tehuantepec</kwd>
			</kwd-group>
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>Keywords:</title>
				<kwd>Biography</kwd>
				<kwd>Material Culture</kwd>
				<kwd>Microhistory</kwd>
				<kwd>Symbolic Capital</kwd>
				<kwd>Isthmus of Tehuantepec</kwd>
			</kwd-group>
			<counts>
				<fig-count count="0"/>
				<table-count count="0"/>
				<equation-count count="0"/>
				<ref-count count="51"/>
			</counts>
		</article-meta>
	</front>
	<body>
		<sec sec-type="intro">
			<title>Introducción</title>
			<p>Al investigar el papel de los oaxaqueños en el desarrollo del capitalismo y la construcción de la nación en las últimas décadas del siglo XIX para mi libro <italic>From Liberal to Revolutionary Oaxaca: The View from the South, Mexico 1867-1911</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Chassen-López, 2004</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B14">2010</xref>), más me molestaba la ausencia de las mujeres en los libros de historia. No obstante, se mencionaba una mujer, una comerciante tehuana, Juana Catarina Romero (1837-1858). Una mestiza, vendedora ambulante de cigarrillos en 1858, había servido como espía para los Liberales durante la Guerra de Reforma bajo el mando del jefe político de Tehuantepec, el joven capitán Porfirio Díaz. Ellos trabaron una amistad que duraría por todas sus vidas; mientras que él fue dictador del país, ella llegó a ser una comerciante muy rica, terrateniente, filántropa y, finalmente, cacica de Tehuantepec. Pero si ella aparecía en libros, era por lo general en una anécdota o nota al pie, como un amor pasajero de Porfirio. Sin embargo, de esa relación nacieron mucho mitos, rumores y anécdotas, que se siguen repitiendo generación tras generación.</p>
			<p>El mito más persistente supone que en el calor de la guerra se hicieron amantes (una suposición no corroborada), que ése fue el gran amor de sus vidas, y que él todavía llamó por ella en su lecho de muerte en París. Otro mito asegura que, como presidente, Díaz le construyó un gran chalé francés y arregló que el ferrocarril pasara en frente de su casa para su conveniencia. Otros dicen que él le dio su dinero y poder político. Durante 1994 y 1995, Televisa presentó una telenovela biográfica de la vida de Díaz, <italic>El vuelo del Águila</italic>, en que la joven Salma Hayek hizo el papel de Juana Cata. Célebres por ser las mujeres más guapas e industriosas del país, con frecuencia se representa a las tehuanas como exóticas indígenas seductoras, brujas adeptas en dominar a los hombres a través de sus pociones mágicas. En efecto, en la telenovela, Hayek aparece como una bella zapoteca hechicera que seduce a Porfirio. Entonces, el papel histórico de Juana Cata en la modernización de Tehuantepec no aparecía en ningún lado. Ella fundó y subsidió dos escuelas, una para niños y otra para niñas, abasteciéndolas con todos los materiales necesarios, y con campos deportivos para los niños. Subsidió la construcción de edificios públicos como el palacio municipal y el mercado central mientras que financió el embellecimiento de los parques de la ciudad y hasta pagó para que la banda del maestro Chiñas tocara semanalmente en la plaza principal. Invirtió en la salud pública, donando dinero para un sistema de agua potable y pagó por medicinas y enfermeras durante epidemias. Fue sumamente generosa durante la reconstrucción de las iglesias después del terremoto de 1897. Para una mujer que inició su carrera como una espía arriesgando su vida para los Liberales y quien terminó como la gran benefactora de su ciudad, fue frustrante ver cómo Televisa la redujera a una guapita vendedora de cintas que coqueteaba con Porfirio en un programa de alcance nacional.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>Las pistas falsas y los hechos fértiles</title>
			<p>En verdad, Juana C. Romero tuvo una vida extraordinaria, lleno de éxitos, pero también obstáculos, decepciones, tristezas y discriminaciones por ser mujer. Me desalentaba que la historia de esta mujer independiente, tozuda e intrépida, una verdadera <italic>bildungsroman</italic>, fuera anulada por los chismes de su vida sexual. Como historiadora del siglo XIX, sospechaba que su vida tenía mucho que enseñarnos. Además, era un tema personal para mí: mi suegra y varios otros parientes cercanos eran tehuanos, y yo conocía bien la ciudad y su cultura. Me prometí que, al terminar el libro sobre Oaxaca, regresaría a la investigación de Juana Cata para tratar de hacerle justicia, y al fin de muchos años, publiqué <italic>Mujer y poder en el siglo XIX: La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, Cacica de Tehuantepec</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Chassen-López, 2020</xref>).</p>
			<p>Así fue como empecé a guardar la información que aparecía sobre ella para un trabajo futuro. Pero luego, estando en Oaxaca en el verano de 1996, surgió la oportunidad de llevar a mi hija Bárbara, quien tenía entonces 17 años, a conocer la tierra de su abuela. La tía Martina, también tehuana, muy generosa, no sólo nos prestó su casa en el barrio de Santa María, sino también, como conocía mi interés en Juana Cata, nos arregló una entrevista con la sobrina biznieta, doña Juanita Moreno Romero, y también con el cronista de la ciudad, César Rojas Pétriz. Acompañadas por nuestra joven amiga historiadora Nimcy Arellanes, llegamos por autobús una tarde calurosa de julio. Por suerte, nos enteramos de un evento cultural sobre Juana Cata esa noche en Salina Cruz. Así, fuimos a escuchar la presentación de la recién publicada novela de María de los Ángeles Cajigas Rosaldo, <italic>La Didjazá</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B7">Cajigas Rosaldo, 1994</xref>)<italic>.</italic> Yo quería hablar con ella después, pero las jóvenes estaban cansadas del viaje y era ya muy tarde, así que regresamos a Tehuantepec. Ésa fue una oportunidad perdida de la cual me llegaría a arrepentir.</p>
			<p>Al día siguiente fuimos a la entrevista con doña Juanita; sería la primera vez, pero no la última, que entraría al chalé imponente que construyó Juana Cata (y no Porfirio) atrás del mercado central. Doña Juanita, una señora elegante y canosa, <italic>doyenne</italic> de la ciudad, había aceptado recibirnos con la condición de que no preguntáramos del amorío con Porfirio Díaz. Ella compartió su versión de la historia de Juana Cata, respondió a algunas preguntas y orgullosamente nos mostró las medallas que su tía abuela había ganado por la calidad de su azúcar en las exhibiciones internacionales de San Luis, Misuri, en 1904 y el Palacio de Cristal de Londres en 1908. Nos dio un <italic>tour</italic> del primer piso, la sala con muebles franceses y el comedor con sus gabinetes Chippendale. Entre otras cosas, nos dijo que la madre de Juana Cata se llamaba María Clara Josefa Romero y su padre, José Inés Romero. Cuando yo le pregunté por qué compartían el mismo apellido, ella explicó que era un apellido muy común en el barrio de Jalisco donde Juana Cata nació. Me pareció raro, pero no insistí en el tema, pues apenas estaba empezando la investigación y me faltaba mucha preparación. Desgraciadamente, no hubo segunda entrevista porque lamentablemente doña Juanita murió en 2000.</p>
			<p>Para 1998, creía que tenía suficiente información y publiqué un artículo sobre Juana Cata en la revista <italic>Acervos</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B9">Chassen-López, 1998</xref>). Incluí los nombres de los padres de Juana Cata; nunca imaginé que una dama tan respetable como doña Juanita me mentiría. Esa ingenuidad me ganó una reprimenda de la genealogista local, Rosa Mimiaga, en la revista local cultural <italic>El Zapoteco.</italic> Después Rosa me informó que José Inés no podría haber sido su padre, ya que nació después de Juana Cata. También en julio 1996 entrevisté al cronista de la ciudad, César Rojas Pétriz. Con el tiempo, hicimos amistad y él compartía datos importantes. En efecto, unos años después, él me mostró la fotocopia de la página en el registro de bautizos de noviembre de 1837 donde el cura había escrito: “bautice solemnemente a Juana Catarina ladina de tres días hija de padres no conocidos” (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Chassen-López, 2020: 2</xref>). Este descubrimiento me dejó atónita: era la prueba del nacimiento ilegítimo de Juana Cata. Esta experiencia me curó de confiar en las fuentes, no importaba qué verídicas parecieran (por cierto, hasta la fecha se desconoce la paternidad de Juana Cata). Aprendí por las malas, como también otras biógrafas, que tratar con la familia de una persona famosa puede volverse un campo minado; para tapar “las verdades inconvenientes” (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Hamilton y Renders, 2018: 57</xref>), la gente engaña, falsifica e inventa para mandar el investigador por lo que Hermione Lee, la biógrafa de Virginia Woolf y Jane Austen, llama “las pistas falsas” (<xref ref-type="bibr" rid="B30">Lee, 2009: 7</xref>). No obstante, esta experiencia reveló lo que Virginia Woolf llamó el “hecho creativo, el hecho fértil; el hecho que sugiere y engendra” (<xref ref-type="bibr" rid="B50">Woolf, 1942: 197</xref>), el nacimiento ilegítimo de Juana Cata, el secreto familiar que doña Juanita quiso ocultar todavía 160 años después, que ayudaría a explicar el deseo de Juana Cata de destacar y ganar respetabilidad en la sociedad tehuana.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>Al centrar la perspectiva de género</title>
			<p>Como una historiadora joven, había escrito una biografía política de un líder obrero, <italic>Lombardo Toledano y el movimiento obrero mexicano, 1917-1940</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Chassen-López, 1977</xref>), donde estuve mucho más interesada en la teoría marxista que en la metodología de la biografía. En verdad, había escrito poco acerca de ésta entonces; sólo fueron unos años después cuando los biógrafos empezaron a tomar en serio el análisis de la metodología. Al contrario de la crítica ruda de Nigel Hamilton y Hans Renders del impacto del postmodernismo y la deconstrucción en la historia, que según ellos habían destruido la creencia en la “verdad” (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Hamilton y Renders, 2018: 178-179</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B25">Hamilton, 2007: 206-212</xref>), hubo elementos positivos en ese impacto, sobre todo en su crítica de las grandes narrativas que proponían un progreso lineal de la historia guiado por los hombres blancos. Ésta abrió espacio para el surgimiento de las voces de la gente anteriormente sin voz, los colonizados y las minorías en los países desarrollados. Entre ellas, algunas de las más fuertes voces eran de las mujeres, que ahora exigían su lugar en la historia. Para la década de 1980, se notaba un auge de la biografía, nutrido por la historia social, la historia de la mujer y el género y una plétora de métodos de otras disciplinas, ahora llamado el <italic>giro biográfico</italic> o la <italic>nueva biografía</italic>.<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> Ahora, yo tomé más en serio la metodología.</p>
			<p>Inicié la biografía de Juana C. Romero preguntando: ¿qué papeles cumplieron las mujeres en la construcción del Estado-Nación, el desarrollo del capitalismo y la modernización de México a fines del siglo XIX y principios del XX? ¿Cuáles fueron las posibilidades y límites de la agencia de la mujer en esos procesos? Inspirada por el artículo sobre biografía de Alice Kessler-Harris en la <italic>American Historical Review</italic> y su biografía de Lillian Hellman, <italic>A Dangerous Woman,</italic> yo también quería “to see through a person’s life” (ver a través de una vida) para que “esa vida individual nos ayudaría a entender no sólo eventos particulares sino esclarecer los procesos sociales y hasta políticos de un momento histórico” (<xref ref-type="bibr" rid="B29">Kessler-Harris, 2009: 626-627</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B28">2012</xref>). Tenía la esperanza de que la investigación de la vida de Juana Cata aclararía los papeles de la mujer en el siglo XIX. Como historiadora de género, ya había aprendido que “cuando el sujeto es una mujer, el tema de género vuelve central al análisis” (<xref ref-type="bibr" rid="B1">Alpern <italic>et al</italic>., 1992: 7</xref>); así, la perspectiva de género sería fundamental para mi metodología. También, me inspiraron las biógrafas feministas, quienes usaron esa perspectiva para escribir acerca de mujeres que no fueron feministas (<xref ref-type="bibr" rid="B51">Zemon Davis, 1995</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B41">Schiff, 2010</xref>). Con respecto a la teoría, estoy de acuerdo con mi colega, Jeremy Popkin, quien escribiendo acerca de la autobiografía, observó que “su fascinación […] nace no solamente por la variedad de temas que abarca sino también de su habilidad de conectar la experiencia humana cotidiana con las cuestiones teóricas profundas” (<xref ref-type="bibr" rid="B39">Popkin, 2005: 9</xref>). Pero, por lo mucho que me guíe la teoría, trato de evitar las frases cargadas de jerga, con la esperanza de producir una narrativa fluida.</p>
			<p>En mi primera biografía sobre Lombardo Toledano (<xref ref-type="bibr" rid="B10">Chassen de López, 1977</xref>), había seguido el patrón de las biografías masculinas que enfocan el papel público y los logros del sujeto, sin incluir su vida privada y el tema de género. Ahora, tres décadas después, estaba aprendiendo que escribir la biografía de una mujer era otra cosa. Como notó Carolyn Heilbrun, las mujeres “han vivido afuera de las narrativas ya preparadas” del “patrón lineal, cronológico” de los hombres. Para ellas, la vida doméstica, el cuidado de la familia, era tema fundamental (<xref ref-type="bibr" rid="B27">Heilbrun, 1988: 25, 39-40, 50</xref>). Por eso, enfatizó Blanche Wiesen Cook que las mujeres han tenido que “plantear preguntas distintas, percibir problemas diferentes” y “tomar en serio asuntos de lujuria y pasión” (<xref ref-type="bibr" rid="B49">Wiesen Cook, 1990: 60</xref>). Las biografías de mujeres tienen que tomar en cuenta las relaciones domésticas, las opresiones, los estereotipos, la sexualidad y las subjetividades, además de los factores de clase, raza, etnicidad, edad y nacionalidad. Como señaló Ana Lidia García, son preguntas como éstas que “hacen visibles las mujeres como sujetos históricos” (<xref ref-type="bibr" rid="B22">García, 1998: 200</xref>).</p>
			<p>La cuestión central de esta empresa es descubrir la relación íntima y compleja entre el género y el poder. Como señaló Joan Scott, el poder “se articula” en el campo de género y aunque “los conceptos del poder se construyen a través de ideas de género, no siempre se trata simplemente de género”. Por eso, la perspectiva de género es necesaria para desentrañar el significado y la dinámica del poder (<xref ref-type="bibr" rid="B42">Scott, 1986: 1067-1070</xref>). La vida de Juana Cata ilustra esto: ella tuvo que enfrentar la discriminación constante por ser mujer, sobre todo cuando se atrevió a retar la dominación de los comerciantes y políticos masculinos de Tehuantepec. Su vida revela el proceso a través del cual esos mitos y estereotipos programaban a la gente a aceptar a la hegemonía masculina como algo natural y necesario y ver el poder en manos de una mujer como algo anti-natural y peligroso. Si, por un lado, yo buscaba pinchar los mitos, para descubrir la mujer atrás de ellos, por el otro lado creía que encerraban mensajes importantes respecto a cómo ella fue vista tanto en su tiempo como en el presente. Pero, también, me preocupaba que la discusión de los mitos más sensacionalistas desviaría mi objeto principal, destacar su vida, sus logros y los límites que le imponía su sociedad. Tenía la esperanza de que tal vez al publicar mi artículo, “Mitos, mentiras y estereotipos: el reto de la biografía feminista” (<xref ref-type="bibr" rid="B13">Chassen-López, 2012</xref>), que exploró esos temas en detalle, no tendría que darles tanta atención en el libro, y así fue.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>El lente microhistórico</title>
			<p>En México, la mujer ha sido invisible no sólo porque la historia ha sido narrada por hombres sino también porque esa historia se ha ocupado sobre todo de <italic>El Centro</italic>, la Ciudad de México y los estados contiguos, dejando a un lado al resto del país. Pero ya para la década de 1970, con la expansión de las universidades provincianas, el auge de la historia social y la fundación de la Sociedad Nacional para los Estudios Regionales, las historias regionales empezaban a multiplicar y han transformado el modo en que ya se concibe la historia nacional.<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref> Una plétora de estudios académicos de la economía, política, sociedades y culturas de los estados, regiones, ciudades y pueblos comenzaron a salir, antes el dominio de escritores locales que se limitaban a la crónica de eventos. Fue dentro de esa corriente que escribí mi libro sobre Oaxaca. Ahora, esa nueva microhistoria me guiaría para indagar la vida de una mujer en una ciudad pequeña provinciana; cuanto más investigaba, más me daba cuenta de la íntima relación entre la microhistoria y la biografía. Según Giovanni Levi, al reducir la escala de observación, la nueva microhistoria nos lleva a cuestionar nuestro entendimiento de los procesos históricos mismos (<xref ref-type="bibr" rid="B31">Levi, 1992: 96-97</xref>). Al contrario de historias locales anteriores, la nueva microhistoria no sufre de miopía; como señala Matti Peltonen, “supone que los fenómenos del nivel macro están también presentes en los eventos iluminados por la microhistoria. De otro modo, todo el proyecto de la microhistoria sería inútil” (<xref ref-type="bibr" rid="B36">Peltonen, 2014: 114</xref>). No es coincidencia que paralelo al desarrollo de la microhistoria, México también vivió la expansión de la historia de la mujer, precisamente porque ambas proporcionan una lupa que saca a la luz las actividades de las mujeres, los múltiples papeles que ellas hacían en el siglo XIX. La carrera de Juana Cata ilumina esto; su vida representa las diversas actividades de mujeres decimonónicas que poco se han estudiado, las espías, las vendedoras ambulantes, las comerciantes, las finqueras, las negociantes y las filántropas que funcionaron a nivel local y regional. Aunque la escala y éxito de sus empresas tal vez fueran excepcionales, sus actividades no lo fueron. Por eso, el lente microhistórico unido al lente de la biógrafa individual logra descubrir la amplia participación de la mujer en el desarrollo del capitalismo y la modernización del país. No debe sorprender que aparecen en el mismo momento histórico tanto la nueva microhistoria, los estudios de la mujer y el género y el giro biográfico, porque existe una relación vital entre ellos, revelan lo que las macrohistorias, las narrativas universales, han ocultado por siglos.</p>
			<p>Consecuentemente, se empieza a ver las mujeres, que rara vez participaban en la política a nivel nacional, muy activas en los negocios, en eventos sociales y culturales y hasta en la política a nivel local. Así, mi tesis (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Chassen-López, 2020</xref>) fue que la vida de Juana C. Romero demuestra cómo las mujeres actuaban en cuatro áreas cardinales que explican los cambios sociales en el siglo XIX: 1) la modernización de la infraestructura, comercio y agricultura comercial; 2) la integración política de la nación y la construcción de la identidad nacional; 3) el proyecto porfiriano de ingeniería social con tal de crear una sociedad y ciudadanía moderna, y 4) el rol cambiante de la mujer y las relaciones de género dentro de las grandes transformaciones en el país. Precisamente, mi objeto era, a través del estudio de la vida de Juana C. Romero, proporcionar al lector una nueva perspectiva de la amplitud de actividades abiertas a las mujeres en esa época.</p>
			<p>Además, al escribir este estudio, se volvió imposible separar la historia de Juana Cata de la ciudad a cuya mejoría ella había dedicado su vida. Sin darme cuenta, apareció una segunda protagonista: la ciudad de Tehuantepec; en efecto, había escrito una doble biografía. Lejos de ser una historia limitada local, esa obra terminó por describir la interacción de fuerzas locales, regionales, estatales, nacionales e internacionales en el momento histórico en que México no sólo esforzaba por modernizarse sino también la construcción de la conexión interoceánica prometía transformar el istmo en un puente de comercio internacional. Mientras que pude desarrollar esa biografía doble en la versión en español del libro (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Chassen-López, 2020</xref>), por límites de espacio no se ha podido hacer lo mismo en la versión en inglés en proceso.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>El papel del narrador</title>
			<p>La biógrafa a fuerza tiene que decidir qué papel va a cumplir dentro del texto, lo que Hamilton y Renders designan “‘el personaje literario’ del biógrafo como narrador” (<xref ref-type="bibr" rid="B26">Hamilton y Renders, 2018: 6</xref>). No me acostumbraba a escribir en la primera persona; me sonaba presuntuosa, como la antropología reflexiva. A veces había echado mano del “nosotros” pero podría también parecer fatua, así casi siempre usaba la tercera persona; si tenía algo personal que decir, lo metía en una nota al pie. Pero ahora, esa decisión no parecía tan simple, después de haber caído en la falsa pista de doña Juanita.<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref> Luego una segunda lección, relatada abajo, aumentó mis dudas respecto a mi papel en esa narrativa.</p>
			<p>Otra pregunta central del estudio era: ¿cuál era el origen de la riqueza de Juana Cata? Una versión aseveró que, <italic>obviamente</italic>, Porfirio Díaz no sólo le dio su dinero sino también su influencia política; sin embargo, no había aparecido evidencia de eso y después de 1860, la comunicación entre ellos fue esporádica. Otro rumor común aseguró que fue el “tesoro enterrado” del coronel Remigio Toledo, su amante durante la Guerra de la Intervención Francesa, famoso por su corrupción como prefecto imperial de Tehuantepec; que cuando anduvo prófugo, le encomendó el cuidado de sus hijos y le informó sobre el lugar del dinero que había enterrado. Para mí, esas explicaciones olían a las versiones que suelen contar con tal de disminuir la agencia de las mujeres, que siempre hay un hombre atrás de ella. Así, las descarté, y acerté que fue gracias a su trabajo incansable y su excelente capacidad para el comercio, que ella sola había incrementado la pequeña cantidad de capital que los Liberales le habían dado para agradecer sus servicios de espía. Pero luego mi amigo Víctor Manuel Hernández Gutiérrez me llevó a conocer su amigo, José Manuel Villalobos, un descendiente de Remigio Toledo y amante de la historia, quien había transformado su casa antigua en un museo. Esa noche él compartió su versión:</p>
			<disp-quote>
				<p>Remigio pidió a Juana Cata encargarse de sus hijos por si acaso algo le pasara y le dibujó un mapa donde había enterrado su tesoro, al pie del cerro de Guiengola. Le dijo que debía buscar unas piedras azules, y allí encontraría una barreta con que podría cavar. Se podría ver saliendo de la tierra la cuarta parte de la barreta, y allí mismo se había enterrado su botín de Guerra. Ella, entonces, debía usar el dinero para cuidar a sus hijos, sus casas, y entregarles su parte justa. Así fue. A la muerte de Remigio, junto con sus mozos de confianza, encontró el lugar y limpiaron la maleza. Dicen que regresó a la ciudad con carretas llenas de oro.<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref>
				</p>
			</disp-quote>
			<p>José Manuel nos informó que su tía abuela, Epitacia Villalobos Rustrián, su “tía Tacha”, se había casado con el hijo de Juana Cata, Aurelio Toledo. Ella era la hermana del abuelo de José Manuel, Daniel Villalobos Rustrián, y por eso, Juana Cata y Daniel se trataban como compadres. Me asombró mucho escuchar que ella tuviera otro hijo, como en la investigación hasta ahora solamente había salido un hijo, Mariano Gallegos, hijo de una prima fallecida y quien Juana Cata adoptó y dio su apellido. José Manuel explicó que Remigio había pedido a Juana Cata que se encargara de sus tres hijos, Conrado, Julián y Aurelio, por si algo le pasara, dándole la información sobre su dinero enterrado. En efecto, Remigio fue asesinado en 1871. Así que Aurelio, el más joven, se casó con la tía Tacha (José Manuel no tenía noticia de los otros dos hijos, ni yo pude encontrarla tampoco). Ahora, me preguntaba: ¿cuántos hijos había criado esa mujer?</p>
			<p>Pero hasta ese momento, no tenía evidencia de la existencia de Aurelio Toledo u otro hijo, así que seguí escéptica respecto al cuento del oro enterrado, que por cierto aparece en las novelas de <xref ref-type="bibr" rid="B7">Cajigas Rosaldo (1994)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="B33">Meneses de Gyves (1995)</xref>. Sabía que nunca se había casado Juana Cata ni había dado a luz. Sin embargo, no pasaron dos semanas de la entrevista con José Manuel cuando, investigando en el Archivo de Notarías de Tehuantepec en la Biblioteca Francisco Burgoa de la ciudad de Oaxaca, que empecé a encontrar pruebas incontrovertibles del vínculo entre Juana C. Romero, Mariano Romero y Aurelio Toledo. Aurelio empezó a aparecer como testigo en los negocios de Juana Cata, a veces junto con Mariano. Unos días después apareció una evidencia crucial: el contrato que creó el negocio de Juana C. Romero y Cía., fechado el 6 de agosto de 1900, formado por tres comerciantes, Juana C. Romero (de 60 años y soltera), Josefina Garfias (la viuda de Mariano, de 33 años) y Aurelio Toledo (casado, de 28 años). Esto daba a Aurelio el derecho de actuar con el poder de Juana Cata. Luego, leyendo el periódico local, <italic>El Eco del Istmo</italic>, en la Biblioteca Burgoa, apareció otra prueba: la publicación de la noticia de que, en septiembre de 1900, los señores Santiago Bustillo, Sra. Bustillo, Juana C. Romero y Aurelio Toledo se habían presentado como padrinos del casamiento de Luis Romero y Felícitas Arias (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Chassen-López, 2020: 124-125</xref>). Ahora, no quedaban dudas de que Aurelio no solamente era de confianza, sino que también se le trataba como parte de la familia; hasta me imaginaba que Juana Cata había arreglado su boda con la tía Tacha, para vincularse con la familia Villalobos. Para entonces, también sabía que ya en la década de 1870 ella estaba comprando casas a precio de mil pesos o más, mucho más dinero que una sencilla tendera pudiera acumular. Ahora que la investigación había comprobado la aserción de José Manuel que ella se había encargado de Aurelio, también empecé a reconocer que era muy probable que había alguna verdad en la historia del <italic>tesoro</italic>. Era viable que ella había heredado una parte, si no todo, del dinero que su amante corrupto había exprimido de los tehuanos durante la Intervención, y que ese dinero formó parte de sus primeros capitales.</p>
			<p>Para entonces, empecé a creer también que mi curva de aprendizaje en esta investigación, lo que he llamado “las lecciones de Juana Cata” me estaban involucrando en la narrativa (<xref ref-type="bibr" rid="B11">Chassen-López, 2023</xref>).<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref> Sentí que al publicar el nombre del padre inventado por doña Juanita me convertí sin querer en su cómplice, sobre todo después del regaño de Rosa Mimiaga. Mi honor como historiadora estaba en la balanza. Según Ian Hamilton, los biógrafos o son “reveladores” u “ocultadores” de los datos delicados (<xref ref-type="bibr" rid="B24">Hamilton, 1994: vii</xref>). Como no escribía una hagiografía sino la biografía de una mujer real, compleja, de carne y hueso, estaba determinada a no ser ocultadora; sobre todo desde que el dato de su nacimiento ilegítimo era mi <italic>hecho fértil</italic> y ahora que sospechaba que una buena parte de su capital posiblemente venía de la corrupción de Remigio. Como para la biógrafa es esencial ganar la confianza del lector para tener credibilidad (<xref ref-type="bibr" rid="B43">Stiles, 2023</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B26">Hamilton y Renders, 2018: 30</xref>), tuve la esperanza de que, si compartía esas experiencias personales con mis lectores, esto subsanaría mi integridad como una investigadora honesta, Por eso, opté por escribir en la primera persona cuando narraba estas experiencias y regresar a la tercera persona en el resto del texto. Todavía no estoy segura si esto funcionó tan bien.</p>
			<p>También, hacía falta decidir sobre la estructura de la obra. Según Leon Edel, la decisión sobre estructura es uno de los principios básicos de la biografía: “Cada vida toma su forma propia y el biógrafo debe encontrar la forma literaria ideal y única que la revelará” (<xref ref-type="bibr" rid="B18">Edel, 1984: 30</xref>). Consecuentemente, no es de rigor seguir una forma cronológica porque las vidas raramente son lineales; es la naturaleza de la información recopilada que determina la estructura. Así, mis primeros dos capítulos, Capítulo 1. Una juventud en tiempos precarios y Capítulo 2. Tiempos de Guerra, que ponían el escenario y aportaron el contexto histórico lógicamente fueron cronológicos. Pero luego, el Capítulo 3. La Empresaria, que trató sus empresas comerciales y agrícolas, el Capítulo 4. El Traje de la Tehuana, que examinó el surgimiento de la sociedad de consumo en México y el papel de Juana Cata en la modernización del célebre traje de la tehuana y las velas (fiestas) istmeñas, y el Capítulo 5. La Filántropa, que abarcó su relación con la iglesia y sus obras filantrópicas, requerían un tratamiento temático porque servían para explicar su ascensión al poder político desarrollado en el Capítulo 6. La Cacica. Ya logrado esto, regresé a la forma cronológica en el Capítulo 7. Tehuantepec en Auge, y en el Capítulo 8. Ocaso, que narró el fin de la prosperidad istmeña y la muerte de Juana Cata. Sin embargo, me preocupó que esa estructura resultaría una narrativa desemparejada.</p>
			<p>Mientras tanto, las preguntas seguían acumulándose, aunque no tanto las respuestas, debido a la escasez de fuentes. Entonces, influida por el estilo de T.J. Stiles en sus brillantes biografías de Jesse James y Cornelius Vanderbilt (<xref ref-type="bibr" rid="B45">Stiles, 2003</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B44">2009</xref>), donde suele plantear sus preguntas directamente al lector, decidí hacer lo mismo e invitar a mis lectores a especular junto conmigo. Dada la falta de fuentes, a fuerza la biógrafa tiene que recurrir a la especulación, inclusive a la imaginación, pero siempre bien ubicada en el contexto histórico. Pero cuando se hace, es preciso informar al lector, usando lo que Hermione Lee ha llamado los “ganchos biográficos”, palabras como <italic>parece</italic>, <italic>acaso</italic>, <italic>tal vez</italic>, <italic>posible</italic> o <italic>probablemente</italic>, que avisan al lector que se trata de una interpretación o especulación basada en los datos disponibles (<xref ref-type="bibr" rid="B30">Lee, 2009: 89</xref>). Por ejemplo, al describir a los años turbulentos en el istmo en la primera mitad del siglo XIX, traté de imaginar su niñez como la hija ilegítima de una madre soltera viviendo en un barrio pobre. Así, planteé mis preguntas al respecto al lector, ya que tenía datos concretos. Cuando ella se quejaba en cartas a Porfirio del acoso económico constante de su némesis, el licenciado Apolinar Márquez, traté de imaginar su enojo y frustración ante la discriminación que sufría por ser mujer. Me atreví a imaginar su angustia y tristeza al tener que enterrar los tres hombres jóvenes que ella había criado (Mariano Romero, Aurelio Toledo y Maximino Romero, su primo favorito). Creo que ese tipo de especulación no sólo es aceptable sino humaniza la narrativa. Cuando no podía verificar alguna información, pero sospechaba que tenía algo de verdad, ponía “dicen la gente” o “según la creencia popular” o usaba uno de los ganchos. Traté de verificar los datos una y otra vez, pero como la historia es un proceso constante de revisión, los errores son inevitables.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>En búsqueda de las fuentes</title>
			<p>La cantidad de mitos y rumores acerca de la vida de Juana Cata y la escasez de fuentes no fueron los únicos obstáculos de la investigación: como he subrayado, faltaba su voz propia. “Un biógrafo”, escribió Leon Edel, “es como un afilador de lentes. Su objetivo es hacernos ver” (<xref ref-type="bibr" rid="B19">Edel, 1978: 3</xref>). Entonces, la biógrafa necesita tener cuatro ojos, no sólo los suyos, sino también los de su personaje; tratar de ver a través de los ojos de su sujeto para comprender cómo concibió su vida ella misma y su momento histórico. Pero esto resulta un problema cuando faltan no sólo su voz sino también muchos datos personales, y mucho de lo que se tiene está filtrado por los ojos prejuiciados de hombres. La falta de un archivo y sus cartas personales obstruía mi esfuerzo para entender su visión de sí misma y su sociedad, su subjetividad, lo que Mary Kay Vaughan ha definido como “el ser cognitivo, activo, sensible, y consiente” en su biografía del pintor Pepe Zúñiga (<xref ref-type="bibr" rid="B47">Vaughan, 2014: 3</xref>), tan vital para la nueva biografía.</p>
			<p>Hay unas pocas cartas de Juana Cata en la Colección Porfirio Díaz en la Universidad Iberoamericana. La letra no es suya, con excepción de la firma; así que es muy posible que alguien le ayudó a componerlas. Aunque son bastante informativas, tratan de asuntos económicos y políticos. Sus parientes informaron a César Rojas Pétriz que sus papeles personales fueron destruidos en el diluvio que devastó a Tehuantepec en 1944. Según doña Juanita, sus cartas personales se habían quemado todavía antes de esa inundación. Algunos de sus descendientes, quienes tienen papeles personales, gentilmente me permitieron el acceso.<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> Busqué información sobre ella en archivos públicos y personales, en hemerotecas y bibliotecas, en memorias de viaje, escudriñando donde sea por menciones de ella. María de Lourdes Alonso me dio mi primer <italic>tour</italic> inolvidable de su barrio Jalisco; fue conmovedor subir por el empedrado al cerro, por el camino que Juana Cata debía atravesar diariamente. Seguí sus pasos por las calles y callejones de Tehuantepec en cada viaje, y exploré una y otra vez los cuartos del chalé tratando de captar un sentido de ella. Traté de imaginar sus pensamientos, de ver la ciudad que ella adoraba a través de sus ojos.</p>
			<p>Al armar un proyecto de un documental sobre Juana C. Romero, Manuel Tenorio, Martha Kuri e Israel Morales, profesores de la Universidad del Mar en Huatulco, me contactaron en 2008. Tenían noticias de mi investigación y querían entrevistarme. Esto dio inicio a una colaboración muy rica. Espléndidos, serios investigadores, unimos nuestros esfuerzos en la cacería de información sobre la vida de Juana Cata. Estoy en deuda con Manuel, un fotógrafo de primera línea, por compartir conmigo sus fotos, especialmente de la familia, el chalé y la finca Santa Teresa. Su documental excelente ya se estrenó en Oaxaca y fue muy bien recibido. Irónicamente, gracias a Manuel y Martha, yo percibí lo que era estar al otro lado del micrófono. Fue un aprendizaje importante: me hizo repensar mi método de hacer historia oral. Me enseñó a ser más perspicaz con mis preguntas, cómo reformularlas y refinarlas una y otra vez para alcanzar respuestas valiosas.</p>
			<p>Aunque hoy en día la mayoría de la gente considera a Juana Cata como la gran benefactora de la ciudad, las voces del pasado fueron bastante negativas. Cuando el naturalista alemán Hans Gadow describió su estancia en Tehuantepec a principios del siglo XX, admiró al jefe político Demetrio Santibáñez por ser “vigoroso” y “valiente como un león” mientras se escandalizaba de que una mujer pudiera ser tan poderosa como Juana Cata. La describió como “una cierta vieja, quien mandaba en ese lugar por medio de su astucia y riqueza, y a través de su papel de prestamista tenía en sus manos a mucha gente” (<xref ref-type="bibr" rid="B21">Gadow, 1908: 155-157</xref>). Subrayó tanto su clase social como su género y edad. También José Vasconcelos, quien anduvo organizando clubes maderistas en el istmo en 1909, recordó que para lograr su propósito “era meter discordia en los feudos mismos del Caudillo. Una mujer adinerada, comadre de Porfirio Díaz, era la cacique reconocida en aquella especie de matriarcado indígena” (<xref ref-type="bibr" rid="B46">Vasconcelos, 1982: 318</xref>). El historiador local, Miguel Ríos, quien solamente la conoció ya grande, describió a la joven Juana Cata así: “de cuerpo bajo, ojos pequeños y mirar de lince, sin llegar a la belleza y con voz ronca que artificiosamente dulcificaba, con habilidad atraía a sus presas en sus años mozos de placer”. Ya madura, le llamó “una matrona vana”, quien apuntaba los nombres de sus enemigos en su “libro negro” (<xref ref-type="bibr" rid="B40">Ríos, 1948: 98-99, 104-105</xref>). Raramente incluyendo su nombre, los editores anticlericales del único periódico en la ciudad, <italic>El Eco del Istmo</italic>, partidarios de su oponente Apolinar Márquez, la calificaron de “fanática” (es decir, católica), “arrogante” y con pretensiones de déspota y monarca. Cuando anunciaron los eventos sociales en la ciudad, no mencionaron los suyos, con tal de ningunearla. Para ellos, su influencia era un peligro; según el columnista “Pif-Paf”, su poder amenazaba con “desequilibrar” la sociedad (<xref ref-type="bibr" rid="B38">Pif-Paf, 1892: 2-3</xref>). De estas descripciones, repletas de estereotipos, nació la leyenda negra de Juana Cata: animalesca, mujer pública de poca moral, falsa, engañosa, arrogante. Pero, inclusive, su admirador, el doctor Samuel Villalobos, quien alabó sus esfuerzos para modernizar a Tehuantepec, le reprochó por ser “un tanto varonil” (<xref ref-type="bibr" rid="B48">Villalobos, 1941: 3</xref>). Ese lenguaje tan denigrante no solamente demuestra la relación entre el género y el poder sino también el hecho de que no se puede analizar el género por sí solo. Como recalca Joanne Meyerowitz, urge desenmascarar cómo opera el lenguaje para “construir y sostener las jerarquías políticas y sociales”, no sólo de género sino también de “raza, clase, región, política, nación e imperio” (<xref ref-type="bibr" rid="B34">Meyerowitz, 2008: 1349</xref>). Además, hay también otras instancias en que el lenguaje también puede reforzar prejuicios. Los términos “porfirista” y “Porfiriato” entraron al uso común después de la Revolución, tienen un tono bastante negativo para subrayar lo maligno de la dictadura de Díaz. Por eso, opté por usar “porfiriano” y “régimen porfiriano” como se utilizó en su época, con la esperanza de que, tal vez, el lector acercaría al texto de manera más objetiva.</p>
			<p>Como señalé arriba, el Archivo de Notarías del Estado de Oaxaca resultó ser una fuente sumamente rica, pero estaba en pésimas condiciones. Para seguridad, los trabajadores me encerraban en un cuarto muy oscuro, sucio y lleno de polvo, donde estaban los volúmenes. Mi mesa era unas cajas de cartón y diario traía mi propia lamparita tensor. Después de dos o tres semanas cada verano, terminaría con bronquitis de tanto polvo. Rogué a la doctora María Isabel Grañen Porrúa, la directora de la Biblioteca “Francisco Burgoa” de la UABJO, que rescatara esa fuente única de la historia económica del estado de su triste situación. Así fue y ella logró el traslado de los volúmenes (antes de 1930) a su biblioteca, limpiadas y registradas. Aunque las transacciones notariadas de Tehuantepec en esos volúmenes (que empezaban en 1875) no estaban completas (yo tenía noticia de otras transacciones), pude seguir el curso de los negocios de Juana Cata a través de ellas. Además, encontré información sobre sus propiedades, su finca cañera, y su comercio en el Archivo General del Estado de Oaxaca, pero desgraciadamente el acervo del Archivo Municipal de Tehuantepec se había quemado durante la Revolución.<xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref>
			</p>
			<p>También me puse a trabajar en el Archivo Judicial de la ciudad de Oaxaca. No encontraba mucho material hasta un día cuando estaba revisando un expediente en muy malas condiciones, las primeras páginas en pedazos, cuando de repente vi el nombre de “Juana”. Ya para la tercera página en mejores condiciones, me di cuenta de que tenía en mis manos no solamente una copia de su testamento sino también, la testamentaría realizada después de su muerte. Muy emocionada, este increíble hallazgo me dejó sin palabras. Con razón no había aparecido su testamento en el Archivo de Notarías, lo había dictado en el puerto de Veracruz antes de salir para Europa en 1913. Sobre todo, la testamentaría incluía un inventario grandísimo de las mercancías en su tienda a su muerte, listas de sus bienes raíces, sus deudores y sus creedores, etcétera. Sin embargo, aunque me había topado con esa fuente incomparable, todavía no encontraba cómo acercarla a su subjetividad. Faltando su voz, ¿había otra manera de alcanzarla?</p>
		</sec>
		<sec sec-type="materials">
			<title>La cultura material</title>
			<p>Resultó que sí hubo: el análisis de su cultura material. Como nos recuerdan George Duby y Michelle Perrot: “la memoria de la mujer con frecuencia ha sido preservada en la forma de objetos: un colgante, un anillo, un misal, una sombrilla, una pieza de un ajuar, un vestido, o cualquier de otros cientos de tesoros escondidos en un ático o closet” (1992: xiv) pueden aportar información sobre las preferencias de una mujer. Inspirada por la obra de Leora Auslander, me di cuenta de que la cultura material podría ayudar a comprender sus pensamientos y sus acciones, especialmente su fascinación con la modernidad y la sociedad de consumo. Como explica Auslander, “la definición central de la sociedad de consumo consiste en una sociedad en que los individuos y los grupos se construyen a sí mismos tanto a través de lo que poseen como por la manera en que se ganan la vida”. Las personas se definen y se diferencian a través de los bienes poseídos con tal de crear solidaridades de grupo: observan el estilo y el lenguaje corporal de una persona para identificar a la gente afín a ellas y los que no lo son (<xref ref-type="bibr" rid="B3">2005: 1017-1022, 1043</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B2">2009</xref>). Víctor Manuel Macías González recalcó: “El consumo, no obstante el género del sujeto, es clave para entender la formación de nuevas subjetividades durante todo el ‘largo siglo XIX’ (1750-1930)” (<xref ref-type="bibr" rid="B32">Macías-González, 2006: 290</xref>). El modo en que Juana Cata supervisó sus negocios, sus empresas filantrópicas, la ropa que llevaba y los textiles que vendía, la arquitectura de su casa y su tienda, hasta la comida que servía en su mesa, todo esto aportaba pistas para desentrañar su subjetividad. Por eso, el análisis de sus posesiones y sus acciones podría sustituir, en parte, la ausencia de su voz; no sólo es necesario analizar lo que dice una persona, sino lo que hace en la práctica.</p>
			<p>La modernidad fascinó a Juana Cata en sus viajes a Ciudad de México, a Estados Unidos y Europa, y se dio cuenta de las ventajas que ofrecía a sus negocios. Para la década de 1870, la modernización del país estaba al orden del día para los Liberales triunfantes, y ella hábilmente se alineó a sus políticas. Sin entrar en los debates sobre la definición de la modernidad (<xref ref-type="bibr" rid="B16">Cooper, 2005</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B35">Miller y Hart, 2007</xref>)<italic>,</italic> preferí subrayar que, para los porfirianos, las palabras “moderno” y “modernidad” significaban “progreso”, “prosperidad” y “civilización”. En esos años, mucha gente, pero por supuesto no todos (por ejemplo, muchos pueblos indígenas), vivió las transformaciones engendradas por el desarrollo del capitalismo mundial.<xref ref-type="fn" rid="fn8"><sup>8</sup></xref> Esos cambios conllevarían una nueva mentalidad, una visión distinta del mundo, la modernidad (<xref ref-type="bibr" rid="B23">Hall <italic>et al</italic>., 1996</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="B8">Chakrabarty, 2011</xref>)<italic>.</italic> Pero esas transformaciones también intensificarían las desigualdades entre no sólo las clases sociales sino también entre las regiones.</p>
			<p>Para la burguesía latinoamericana, las mercancías extranjeras representaban esa modernidad, les daba un <italic>cachet</italic> de superioridad (<xref ref-type="bibr" rid="B4">Bauer, 2000: 152</xref>). El símbolo por excelencia de su modernidad fue el gran chalé francés que ella construyó como su nueva casa en 1911. En contraste con la arquitectura tradicional colonial de Tehuantepec, su chalé fue diseñado por un arquitecto alemán, muy al estilo de las mansiones de la burguesía capitalina en la nueva colonia Juárez de Ciudad de México. La sala en el primer piso tiene muebles Luis XV y piano de cola, y el comedor tiene sus gabinetes Chippendale con copas de cristal Baccarat y vajilla de Sèvres. Miguel Covarrubias aseguró que lo había construido en “su afán por demostrar su superioridad ante el resto de los habitantes del pueblo” (<xref ref-type="bibr" rid="B17">Covarrubias, 1946: 271</xref>). Ella también dejó instrucciones a sus herederos para construir un gran mausoleo, que todavía hoy se levanta por encima de las otras tumbas del cementerio. El chalé y el mausoleo parecen ser monumentos erigidos a su superioridad, y con el fin de exigir el reconocimiento social que ella anhelaba no sólo como mujer moderna, sino también como el árbitro y benefactora de la sociedad tehuana.</p>
			<p>Aunque ya estaba cambiando desde mediados del siglo XIX, también Juana Cata influyó en la modernización del traje tradicional de las tehuanas, el símbolo más visible de la cultura zapoteca istmeña. Muchos han alardeado de que ella sola efectuó esa modernización. Aunque yo sabía que su influencia fue crucial, me parecía exagerada darle todo el crédito. Así, ahora como investigadora, mi tarea era trazar el desarrollo material del traje, entender cómo el traje tradicional de huipil corto y enagua de enredo había ido evolucionando a través de la segunda mitad del siglo XIX para transformarse en una mercancía capitalista con textiles importados, y cuál era el papel preciso que hizo Juana Cata en esa transformación. Conste que el traje no es un simple vestido; es un ensamble complicado de muchos elementos: huipil de listones, estampado o bordados y enaguas con holanes y blondas,<xref ref-type="fn" rid="fn9"><sup>9</sup></xref> refajos, mascadas, joyería de oro filigrana y monedas de oro, cabello trenzado con tocado de listones y flores, y por supuesto el huipil grande de encaje en la cabeza (también conocido como el resplandor). Efectivamente, el traje abarcó muchos temas hilados a través de los capítulos: la modernización comercial, el desarrollo de la sociedad del consumo, las relaciones comerciales internacionales del istmo y los viajes de Juana Cata en ultramar, entre otros. El resultado fue un estudio de la agencia femenina en esa época. Al examinar la trayectoria de la comerciante quien más influyó al traje, se revelaron también los papeles que hicieron las istmeñas indígenas y mestizas como productoras, comerciantes y consumidores. Entonces, ellas emergieron no sólo como sujetos sino también como agentes de la modernización a fines del siglo XIX. Tanta importancia ganó el tema del traje que terminó requiriendo su propio capítulo en el libro.</p>
			<p>Urgía que yo me educara en todos los aspectos y componentes del traje para divisar su desarrollo material. Afortunadamente, aquí mis amigas istmeñas me salieron al rescate compartiendo su conocimiento en varias entrevistas, respondiendo pacientemente a mis preguntas. La tía Martina, quien tiene una colección extraordinaria de trajes, fue mi primer y constante informante. Para ir a las velas en la ciudad de Oaxaca, ella siempre nos había prestado un traje a mí y a Barbara, para que pudiéramos ir correctamente vestidas. El conocimiento de mi amiga juchiteca Paty López, quien cada julio produce un programa de desfiles de trajes, el <italic>Resplandor del Istmo</italic> en el Teatro Macedonio Alcalá<italic>,</italic> como parte de la celebración de la Guelaguetza, fue invaluable como también fueron Rosy Osorio, Meche Gutiérrez y Juana Sánchez Jiménez. Más que aprender del traje, me sedujeron su historia y significado, y sobre todo su elegancia. Covarrubias tenía razón: el traje hace que cada mujer se sienta como una “reina” (<xref ref-type="bibr" rid="B17">Covarrubias, 1946: 246</xref>). Cuando iba al istmo, nunca perdía mis vueltas al segundo piso de los mercados de Tehuantepec y Juchitán, para visitar los puestos vistosos con sus despliegues de las modas del día. Aunque tenía muchos huipiles, ya anhelaba tener mi propio traje y no tener que pedir prestado. Al fin lo logré un día cuando me ofrecieron un traje casi nuevo. Aunque no estaba bordado a mano como los trajes más finos (está hecho a gancho), era de una piel de ángel verde azulado reluciente bordado con alcatraces blancos y amarillos, mis flores favoritas. Fue amor a primera vista.</p>
			<p>Una noche inolvidable en mi investigación del traje llegó el primero de junio 2009 cuando Víctor Hernández Gutiérrez me llevó a entrevistar al “Dxi Lani”, Gilberto Martínez Fabián, el dueño de la tienda de trajes más cotizados de Tehuantepec. Así le decían porque así es el nombre de la tienda. Conocía sus artículos sobre el traje en <italic>El Zapoteco</italic> (2005; 2006)<italic>,</italic> pero ahora tenía la oportunidad de charlar con él. Ya estaba cerrada la tienda y estábamos arriba en su estudio donde se confeccionan los trajes. Platicamos muy a gusto por un buen rato y luego, ya en confianza, él empezó a sacar prendas de su tesoro personal, una colección exquisita de trajes antiguos, con que tenía la esperanza de algún día montar un museo. Las usó como ejemplos para instruirnos en los distintos textiles y las complejidades de las puntadas del bordado. Esa noche fue la primera vez que probé un huipil grande, un magnífico resplandor de encaje antiguo.</p>
			<p>Sin embargo, seguía buscando la manera de detectar exactamente dónde Juana Cata más influyó al traje. Empecé a recopilar fotos y descripciones del traje del siglo XIX y principios del XX. Luego mis amigos empezaron a mandar fotos, pero mientras que fue fácil fechar las descripciones publicadas no así con las fotos. Hay centenares de fotos, si no más, pero pocas llevan fecha, y esto obstaculizó mi propósito de establecer una cronología del desarrollo material del traje. La única foto que tenía de Juana Cata en traje, gracias a la generosidad de Olga Teresa Salazar Camacho, la nieta de doña Juanita, tampoco tenía fecha. Tenía noticia de que, en sus viajes a Estados Unidos y Europa, Juana Cata había visitado tiendas grandes y fábricas para conocer nuevos textiles y manufacturas para introducir al traje; por ejemplo, los terciopelos, ceñidores y mascadas de seda y el fleco de oro. Hubiera sido muy útil saber la fecha de esos viajes para tener una idea de cuando introdujo nuevos elementos. Pero allí estaba el detalle. Solamente tenía prueba concreta de dos de sus viajes: en 1910 estuvo comprando esas copas de vino en Venecia (había visto el recibo en el chalé) y en 1913 viajó a Europa y a Tierra Santa con su familia por tres meses. Según doña Juanita, Juana Cata había hecho un <italic>tour</italic> de las fábricas textiles de Manchester y otro por la industria cañera de Cuba, pero no sabía las fechas.</p>
			<p>Me comuniqué con el Ministerio de Relaciones Exteriores, pero sus funcionarios sólo tenían datos de la gente extranjera que entraba al país en esa época, no de la que salía. Doña Juanita también nos había relatado el primer viaje que su tía abuela había hecho a los Estados Unidos y Europa, a través de San Francisco auxiliado por Sr. Sutter. Gracias a una sugerencia de Bill Beezley, investigué a Sutter: resulta que él fue cónsul norteamericano en Acapulco entre 1870 y 1887, lo cual sugiere que su primer viaje probablemente se hizo entre esos años. Tenía noticia de que ella había pedido los azulejos para la catedral en Italia en 1884, pero no sabía si lo había hecho en persona. Sospeché que sí, conociendo lo perfeccionista que era; dudaba que ella encargaría una compra tan importante a otra persona, pero no tenía la evidencia. Su familia decía que ella había ido a recibir los premios internacionales en San Luis, Misuri, en 1904 y en Londres en 1908, pero tampoco había pruebas. Esto fue muy frustrante, y terminé con solamente las dos fechas con que empecé. En cuanto al traje, concluí que mientras que tuvo mucha influencia con la venta de una enorme cantidad y variedad de textiles (gracias al inventario de su tienda en su testamentaría), su influencia en la modernización del traje fue algo exagerada por sus admiradores. Esa exageración, además, restaba crédito del papel de las istmeñas porque cada mujer crea su propio traje escogiendo sus adornos, y hasta bordándolo ella misma. El genio de Juana Cata consistió en trabajar con ellas, animando su fascinación con los nuevos elementos y la moda extranjera, pero respetando las tradiciones zapotecas. Ella reconoció la destreza de la gente local en el tejido y el bordado, y alentó (hasta subsidiando talleres para sus parientes) la creatividad sartorial de las tehuanas.</p>
			<p>La modernización del traje no sólo benefició sus negocios sino también sus objetivos personales y su estilo de vida. En efecto, el acto de escoger la ropa, según Philippe Perrot, es un “acto de significación”, de auto-representación que establece solidaridades, diferencias y jerarquías sociales (<xref ref-type="bibr" rid="B37">Perrot, 1994: 6-8</xref>). Precisamente, fue un “acto de significación”, de diferenciación, cuando Juana Cata cambió su huipil y enagua, y sus trenzas con cintas de colores, por el vestido estilo victoriano y su pelo en moño. Simbolizó su transformación personal, su auto-fabricación (<italic>self-fashioning</italic>), la marca de su modernidad. Como acertó Thorstein Veblen, la moda representaba el consumo lujoso, la necesidad individual del reconocimiento social (<xref ref-type="bibr" rid="B5">Beezley, 1994: 178-182</xref>). Y aunque lo moderno volvió su vestuario diario, ella reservó sus mejores trajes para las velas y hasta orgullosamente llevó su traje a la reunión con viejos amigos en Italia. Así es que el estudio de la cultura material proporcionó una clave para acercar a su subjetividad, no sólo para ver su ambición de ser reconocida como una mujer moderna y superior en la sociedad tehuana sino también su deseo de sobreponerse a las <italic>manchas</italic> de su pasado.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="supplementary-material">
			<title>El poder político</title>
			<p>Resultó ser más fácil explicar su éxito económico y su cultura material que trazar cómo alcanzó tanta influencia política. No fue tan raro en el siglo XIX que una mujer, sobre todo una viuda, dirigiera una empresa exitosa, pero sí lo fue que manejara el poder político. Y Juana Cata no era una viuda rica, sino una mujer soltera con un pasado <italic>manchado</italic>; se conocía bien su origen ilegítimo como también sus amoríos. Nunca se había casado, un estado que hubiera subsanado esas <italic>faltas</italic>. ¿Cómo fue, entonces, que se sobrepuso a las <italic>indiscreciones</italic> de su juventud para llegar a ser la cacica de Tehuantepec? Pues en verdad nunca lo logró totalmente como la gente se lo recordaba con frecuencia, pero ella no permitió que eso le frenaba.</p>
			<p>Sin duda, a Juana C. Romero le gustaba el ejercicio del poder. Negociante astuta, también tuvo un sentido innato de la política; se alineó con los hombres poderosos y apoyó sus intereses con tal de obtener su respaldo. Afirmó su amistad con el presidente Díaz avanzando sus políticas y manteniéndole informado de la política en el istmo. Una católica devota, fue sumamente generosa con la Iglesia al deleite del arzobispo Gillow, otro aliado. El reconocimiento público de esas relaciones incrementó bastante su influencia política y le ganó la respetabilidad que deseaba. Pero todavía yo tenía que explicar cómo fue que una mujer logró tanto poder político; no bastaba tener amigos poderosos. Me llegó, lo que T. J. Stiles (<xref ref-type="bibr" rid="B43">Stiles, 2023</xref>) llama el momento de “¡aha!”, cuando estuve escribiendo los capítulos 4 y 5. De repente, se iba aclarando su <italic>modus operandi</italic>. Me había topado con un excelente ejemplo de la teoría de Pierre Bourdieu de las formas de capital. Bourdieu creyó que era “imposible comprender la estructura y funcionamiento del mundo social si uno no reintroduce el capital en todas sus formas, y no solamente la forma reconocida por la teoría económica”. Para él, el capital económico, el capital material, puede ser transubstanciado en formas simbólicas de capital inmaterial, como los capitales social o cultural (que también pueden ser convertidos nuevamente al capital económico, como todos los diferentes tipos de <italic>poder</italic>).</p>
			<p>Por ejemplo, él concibe el capital social como el resultado de una “red de relaciones” que es “el producto de estrategias individuales o colectivas de inversión, consciente o inconscientemente apuntados a establecer o reproducir relaciones sociales que se pueden usar en el corto o largo plazo” (<xref ref-type="bibr" rid="B6">Bourdieu, 1986: 241-258</xref>). Por eso, Juana Cata estaba amasando el capital económico para lograr el capital simbólico, la influencia social y cultural. Ella desarrollaba redes de relaciones, no solamente de negocios sino también en sus actividades sociales y culturales, todo basado en sus inversiones de capital económico. Como explico en el Capítulo 4, ganó no sólo capital económico en su venta de elementos del traje sino también capital cultural por su influencia en la evolución del traje, y además el consumismo de las velas, las fiestas grandes istmeñas. En el Capítulo 5 se evidencia cómo a través de la filantropía, su inversión en la educación, la reforma urbana, la salud pública y su generosidad con la Iglesia cosechó mucho capital social. Ambos capítulos revelan la relación íntima entre esos dos tipos de capital simbólico. En fin, la acumulación de esos distintos pero interrelacionados tipos de capital la ayudó a consolidar la influencia/capital político que buscaba y que le permitió surgir como la cacica de Tehuantepec, proceso explicado en el Capítulo 6, que, en turno, le ayudó seguir con sus proyectos modernizadores en la ciudad, tratados en el Capítulo 7. Todavía más, su ejercicio del poder confirmó la teoría de Michel Foucault (<xref ref-type="bibr" rid="B20">Foucault, 1995</xref>) respecto a que el poder no es una cosa que se puede poseer, sino más bien una relación de fuerzas, una relación que cambia constantemente. Y ella aprendió a influir en esas fuerzas para su propio beneficio. Juana Cata fue tan hábil política que, aunque conocida como la gran amiga de Porfirio Díaz, logró usar su influencia y conexiones no solamente para sobrevivir durante la Revolución, sino para ganar el apoyo de los revolucionarios carrancistas cuando ocuparon el istmo. No obstante, fue la Revolución combinada con la apertura del Canal de Panamá y la Primera Guerra Mundial que terminaron con la prosperidad de Tehuantepec. Casi al mismo tiempo, en 1915, falleció también Juana Cata.</p>
		</sec>
		<sec sec-type="conclusions">
			<title>Conclusiones</title>
			<p>Nunca imaginé cuando entré en el chalé esa tarde calurosa de julio de 1996, que iba a pasar tantos años de mi vida estudiando a Juana C. Romero, mucho menos publicar un libro de 500 páginas (<xref ref-type="bibr" rid="B12">Chassen-López, 2020</xref>). Entre más investigaba, más me convencí de que su historia se tenía que contar, y nadie lo había hecho. Habiendo escrito un libro sobre Oaxaca durante el régimen porfiriano, pensé que ya conocía el contexto histórico (<xref ref-type="bibr" rid="B15">Chassen-López, 2004</xref>). ¡Gran error!: lo hecho ya fue solo un principio. El istmo tiene una cultura y una historia únicas, que requirió muchísimo esfuerzo para empezar a entender. Y no lo podía haber hecho sin el apoyo de los tehuanos y otros oaxaqueños que me ayudaron y animaron. Aparte de los ya mencionados, fue invaluable el apoyo de Víctor Manuel Hernández Gutiérrez, quien fue primero mi ayudante y luego mi colega, cuya amistad me abrió muchas puertas en Tehuantepec, y quien me acompañó en varias de las entrevistas, como se ha notado arriba. Mi amiga Caritina Romero, una abogada de Salina Cruz, del ramo de la familia de Matías Romero, no solamente compartió su conocimiento de su familia en muchas entrevistas, sino también me permitió copiar la foto única y más antigua de Juana Cata, como una joven vestida estilo victoriano. César Rojas Pétriz, quien editaba una revista cultural local, <italic>Dáani Béedxe,</italic> del cual me regaló una colección invaluable, fue generoso con su información, aunque él también pensaba escribir un libro sobre Juana Cata. Desgraciadamente, no lo terminó antes de fallecer ni vivió para conocer mi libro terminado. Agradezco el conocimiento de Rosa Mimiaga, la genealogista, quien, trabajando en su propio tiempo y con su propio dinero, había amasado un archivo personal de la sociedad tehuana, montones de fotocopias por todos los rincones de su pequeño departamento. Desgraciadamente, Rosa tampoco vivió para ver mi libro publicado. Tampoco conocieron el producto final doña Juanita Moreno Romero, Emiliano García Romero y Margarita Toledo.<xref ref-type="fn" rid="fn10"><sup>10</sup></xref> Este hecho me da mucha tristeza porque les debo tanto, el libro es mucho más rico gracias a su generosidad y la fe que tuvieron en esa norteamericana de escribir la vida de la mujer que ellos más admiraban.<xref ref-type="fn" rid="fn11"><sup>11</sup></xref>
			</p>
			<p>Juana C. Romero simplemente fue una mujer extraordinaria; logró cosas increíbles en una época cuando se imponían muchos límites a la mujer, pero tampoco fue una santa. Fue dura, severa, complicada, exigente, ambiciosa y algo soberbia; no obstante, llegó a manejar el poder político en una época cuando la mujer no pudo ni votar ni ejercer un cargo e hizo mucho bien para la ciudad que adoraba, que nunca abandonó (como solía hacer los <italic>nouveaux riches</italic>). Investigar su vida fue una verdadera aventura, un trabajo de detective. Aprendí mucho de la historia, de cómo leer y escribir biografía y, más todavía, de la naturaleza humana. Como narré arriba, no fue posible resolver todos los problemas que se me presentaron en la investigación: tuve momentos de hallazgos emocionantes, pero también desilusionantes, de callejones sin salida. Mi esperanza es que este pequeño trabajo pueda inspirar a algunos jóvenes historiadores y biógrafas a seguir investigando y escribiendo sobre la vida de Juana Cata. Ella lo merece.</p>
		</sec>
	</body>
	<back>
		<ref-list>
			<title>Fuentes consultadas</title>
			<ref id="B1">
				<mixed-citation>Alpern, Sara; Antler, Joyce; Israels Perry, Elizabeth y Winther Scobie, Ingrid (1992), “Introduction”, en Sara Alpern, Joyce Antler, Elizabeth Israels Perry e Ingrid Winther Scobie (eds.), <italic>The Challenge of Feminist Biography</italic>, Urbana, University of Illinois, pp. 1-15.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Alpern</surname>
							<given-names>Sara</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Antler</surname>
							<given-names>Joyce</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Israels Perry</surname>
							<given-names>Elizabeth</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Winther Scobie</surname>
							<given-names>Ingrid</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1992</year>
					<chapter-title>Introduction</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Alpern</surname>
							<given-names>Sara</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Antler</surname>
							<given-names>Joyce</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Israels Perry</surname>
							<given-names>Elizabeth</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Winther Scobie</surname>
							<given-names>Ingrid</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>The Challenge of Feminist Biography</source>
					<publisher-loc>Urbana</publisher-loc>
					<publisher-name>University of Illinois</publisher-name>
					<fpage>1</fpage>
					<lpage>15</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B2">
				<mixed-citation>Auslander, Leora (2009), <italic>Cultural Revolutions: Everyday Life and Politics in Britain, North America, and France</italic>, Berkeley, University of California Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Auslander</surname>
							<given-names>Leora</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2009</year>
					<source>Cultural Revolutions: Everyday Life and Politics in Britain, North America, and France</source>
					<publisher-loc>Berkeley</publisher-loc>
					<publisher-name>University of California Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B3">
				<mixed-citation>Auslander, Leora (2005), “Beyond Words”, <italic>American Historical Review</italic>, 110 (4), Oxford, Oxford University Press, pp. 1015-1045, doi: https://doi.org/10.1086/ahr.110.4.1015</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Auslander</surname>
							<given-names>Leora</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2005</year>
					<article-title>Beyond Words</article-title>
					<source>American Historical Review</source>
					<volume>110</volume>
					<issue>4</issue>
					<publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
					<publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
					<fpage>1015</fpage>
					<lpage>1045</lpage>
					<pub-id pub-id-type="doi">10.1086/ahr.110.4.1015</pub-id>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B4">
				<mixed-citation>Bauer, Arnold J. (2000), <italic>Goods, Power, History: Latin America’s Material Culture</italic>, Nueva York, Cambridge University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Bauer</surname>
							<given-names>Arnold J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2000</year>
					<source>Goods, Power, History: Latin America’s Material Culture</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Cambridge University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B5">
				<mixed-citation>Beezley, William H. (1994), “The Porfirian Smart Set Anticipate Thorstein Veblen in Guadalajara”, en William H. Beezley, Cheryl English Martin y Willian E. French (eds.), <italic>Rituals of Rule Rituals of Resistance: Public Celebrations and Popular Culture in Mexico</italic>, Wilmington, Scholarly Resources, pp. 173-190.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Beezley</surname>
							<given-names>William H.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1994</year>
					<chapter-title>The Porfirian Smart Set Anticipate Thorstein Veblen in Guadalajara</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Beezley</surname>
							<given-names>William H.</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>English Martin</surname>
							<given-names>Cheryl</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>French</surname>
							<given-names>Willian E.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Rituals of Rule Rituals of Resistance: Public Celebrations and Popular Culture in Mexico</source>
					<publisher-loc>Wilmington</publisher-loc>
					<publisher-name>Scholarly Resources</publisher-name>
					<fpage>173</fpage>
					<lpage>190</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B6">
				<mixed-citation>Bourdieu, Pierre (1986), “The Forms of Capital”, en J. Richardson (ed.), <italic>Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education</italic>, Westport, Greenwood, pp. 15-29.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Bourdieu</surname>
							<given-names>Pierre</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1986</year>
					<chapter-title>The Forms of Capital</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Richardson</surname>
							<given-names>J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Handbook of Theory and Research for the Sociology of Education</source>
					<publisher-loc>Westport</publisher-loc>
					<publisher-name>Greenwood</publisher-name>
					<fpage>15</fpage>
					<lpage>29</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B7">
				<mixed-citation>Cajigas Rosaldo, María de los Ángeles (1994), <italic>La Didjazá. La Zapoteca</italic>, Ciudad de México, Fotolitográfica Hernández.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Cajigas Rosaldo</surname>
							<given-names>María de los Ángeles</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1994</year>
					<source>La Didjazá. La Zapoteca</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
					<publisher-name>Fotolitográfica Hernández</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B8">
				<mixed-citation>Chakrabarty, Dipesh (2011), “The Muddle of Modernity”, <italic>American Historical Review</italic>, 116 (3), Oxford, Oxford University Press, pp. 663-675, &lt;<comment> 663-675, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/19NFcb">https://acortar.link/19NFcb</ext-link>
					</comment>&gt;, 7 de diciembre de 2023.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chakrabarty</surname>
							<given-names>Dipesh</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2011</year>
					<article-title>The Muddle of Modernity</article-title>
					<source>American Historical Review</source>
					<volume>116</volume>
					<issue>3</issue>
					<publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
					<publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
					<fpage>663</fpage>
					<lpage>675</lpage>
					<comment> 663-675, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/19NFcb">https://acortar.link/19NFcb</ext-link>
					</comment>
					<date-in-citation content-type="access-date" iso-8601-date="2023-12-07">2023</date-in-citation>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B9">
				<mixed-citation>Chassen, Francie (1998), “Juana Catarina Romero, Cacica Porfiriana: La mujer y el mito”, <italic>Acervos</italic>, núm.7, Oaxaca, Amigos de los Archivos y Bibliotecas de Oaxaca, A.C., pp. 10-16.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chassen</surname>
							<given-names>Francie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1998</year>
					<article-title>Juana Catarina Romero, Cacica Porfiriana: La mujer y el mito</article-title>
					<source>Acervos</source>
					<issue>7</issue>
					<publisher-loc>Oaxaca</publisher-loc>
					<publisher-name>Amigos de los Archivos y Bibliotecas de Oaxaca</publisher-name>
					<fpage>10</fpage>
					<lpage>16</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B10">
				<mixed-citation>Chassen de López, Francie (1977), <italic>Lombardo Toledano y el movimiento obrero mexicano, 1917-1940</italic>, Ciudad de México, Editorial Extemporáneos.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chassen de López</surname>
							<given-names>Francie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1977</year>
					<source>Lombardo Toledano y el movimiento obrero mexicano, 1917-1940</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
					<publisher-name>Editorial Extemporáneos</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B11">
				<mixed-citation>Chassen-López, Francie (2023), “La revolución biográfica feminista: Las lecciones de Juana Cata”, en Gloria Arminda Tirado Villegas, Elva Rivera Gómez y Lidia Ernestina Gómez García (coords.), <italic>Saberes, enseñanza y poder. Las mujeres rompiendo techos de cristal en el espacio público, Siglo XVI al XXI</italic>, Puebla, BUAP, pp. 23-38.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chassen-López</surname>
							<given-names>Francie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2023</year>
					<chapter-title>La revolución biográfica feminista: Las lecciones de Juana Cata</chapter-title>
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Tirado Villegas</surname>
							<given-names>Gloria Arminda</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Rivera Gómez</surname>
							<given-names>Elva</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Gómez García</surname>
							<given-names>Lidia Ernestina</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Saberes, enseñanza y poder. Las mujeres rompiendo techos de cristal en el espacio público, Siglo XVI al XXI</source>
					<publisher-loc>Puebla</publisher-loc>
					<publisher-name>BUAP</publisher-name>
					<fpage>23</fpage>
					<lpage>38</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B12">
				<mixed-citation>Chassen-López, Francie (2020), <italic>Mujer y poder en el siglo XIX: La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, Cacica de Tehuantepec</italic>, Ciudad de México, Taurus/Penguin Random House.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chassen-López</surname>
							<given-names>Francie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2020</year>
					<source>Mujer y poder en el siglo XIX: La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, Cacica de Tehuantepec</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
					<publisher-name>Taurus</publisher-name>
					<publisher-name>Penguin Random House</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B13">
				<mixed-citation>Chassen-López, Francie (2012), “Modernidad y género en el Tehuantepec porfiriano”, en María Leticia Briseño Maas y Francisco José Ruiz Cervantes (eds.), <italic>Género y cultura</italic>, Oaxaca, Universidad Autónoma “Benito Juárez”/Red de Estudios de Género Sur-Sureste, pp. 59-85.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chassen-López</surname>
							<given-names>Francie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2012</year>
					<chapter-title>Modernidad y género en el Tehuantepec porfiriano</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Briseño Maas</surname>
							<given-names>María Leticia</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Ruiz Cervantes</surname>
							<given-names>Francisco José</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Género y cultura</source>
					<publisher-loc>Oaxaca</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Autónoma “Benito Juárez”</publisher-name>
					<publisher-name>Red de Estudios de Género Sur-Sureste</publisher-name>
					<fpage>59</fpage>
					<lpage>85</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B14">
				<mixed-citation>Chassen-López, Francie (2010), <italic>Oaxaca entre el Liberalismo y la Revolución: La perspectiva del sur, México 1867-1911</italic>, Oaxaca, Universidad “Benito Juárez” de Oaxaca/Comisión Centenaria del Gobierno del Estado de Oaxaca/Universidad Autónoma Metropolitana.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chassen-López</surname>
							<given-names>Francie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2010</year>
					<source>Oaxaca entre el Liberalismo y la Revolución: La perspectiva del sur, México 1867-1911</source>
					<publisher-loc>Oaxaca</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad “Benito Juárez” de Oaxaca</publisher-name>
					<publisher-name>Comisión Centenaria del Gobierno del Estado de Oaxaca</publisher-name>
					<publisher-name>Universidad Autónoma Metropolitana</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B15">
				<mixed-citation>Chassen-López, Francie (2004), <italic>From Liberal to Revolutionary Oaxaca: The View from the South, Mexico 1867-1911</italic>, University Park, Penn State Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Chassen-López</surname>
							<given-names>Francie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2004</year>
					<source>From Liberal to Revolutionary Oaxaca: The View from the South, Mexico 1867-1911</source>
					<publisher-loc>University Park</publisher-loc>
					<publisher-name>Penn State Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B16">
				<mixed-citation>Cooper, Fred (2005), “Modernity”, en Fred Cooper (ed.), <italic>Colonialism in Question: Theory, Knowledge, History</italic>, Berkeley, University of California, pp. 113-149.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Cooper</surname>
							<given-names>Fred</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2005</year>
					<chapter-title>Modernity</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Cooper</surname>
							<given-names>Fred</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Colonialism in Question: Theory, Knowledge, History</source>
					<publisher-loc>Berkeley</publisher-loc>
					<publisher-name>University of California</publisher-name>
					<fpage>113</fpage>
					<lpage>149</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B17">
				<mixed-citation>Covarrubias, Miguel (1946), <italic>Mexico South</italic>, Nueva York, Alfred A. Knopf.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Covarrubias</surname>
							<given-names>Miguel</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1946</year>
					<source>Mexico South</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Alfred A. Knopf</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B18">
				<mixed-citation>Edel, Leon (1984), <italic>Writing Lives: Principia Biographica</italic>, Nueva York, Norton.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Edel</surname>
							<given-names>Leon</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1984</year>
					<source>Writing Lives: Principia Biographica</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Norton</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B19">
				<mixed-citation>Edel, Leon (1978), “Manifesto”, <italic>Biography</italic>, 1 (1), Hawái, University of Hawai’i Press, pp 1-3, &lt;<comment>Edel, Leon (1978), “Manifesto”, Biography, 1 (1), Hawái, University of Hawai’i Press, pp 1-3, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/OvdIL4">https://acortar.link/OvdIL4</ext-link>
					</comment>&gt;, 7 de diciembre de 2023.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Edel</surname>
							<given-names>Leon</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1978</year>
					<article-title>Manifesto</article-title>
					<source>Biography</source>
					<volume>1</volume>
					<issue>1</issue>
					<publisher-loc>Hawái</publisher-loc>
					<publisher-name>University of Hawai’i Press</publisher-name>
					<fpage>1</fpage>
					<lpage>3</lpage>
					<comment>Edel, Leon (1978), “Manifesto”, Biography, 1 (1), Hawái, University of Hawai’i Press, pp 1-3, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/OvdIL4">https://acortar.link/OvdIL4</ext-link>
					</comment>
					<date-in-citation content-type="access-date" iso-8601-date="2023-12-07">2023</date-in-citation>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B20">
				<mixed-citation>Foucault, Michel (1995), <italic>Discipline and Punish: The Birth of the Prison</italic>, Nueva York, Vintage Books.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Foucault</surname>
							<given-names>Michel</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1995</year>
					<source>Discipline and Punish: The Birth of the Prison</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Vintage Books</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B21">
				<mixed-citation>Gadow, Hans (1908), <italic>Through Southern Mexico. Being the Account of the Travels of a Naturalist</italic>, Londres.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Gadow</surname>
							<given-names>Hans</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1908</year>
					<source>Through Southern Mexico. Being the Account of the Travels of a Naturalist</source>
					<publisher-loc>Londres</publisher-loc>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B22">
				<mixed-citation>García, Ana Lidia (1998), “Historia de las mujeres del siglo XIX: algunos problemas metodológicos”, en E. Bartra (ed.), <italic>Debates en torno a una metodología feminista</italic>, Ciudad de México, Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco, pp. 199-228.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>García</surname>
							<given-names>Ana Lidia</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1998</year>
					<chapter-title>Historia de las mujeres del siglo XIX: algunos problemas metodológicos</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Bartra</surname>
							<given-names>E.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Debates en torno a una metodología feminista</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
					<publisher-name>Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Xochimilco</publisher-name>
					<fpage>199</fpage>
					<lpage>228</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B23">
				<mixed-citation>Hall, Stuart; Held, David; Hubert, Don y Thompson, Kenneth (eds.) (1996), <italic>Modernity: An Introduction to Modern Societies</italic>, Oxford, Blackwell.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Hall</surname>
							<given-names>Stuart</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Held</surname>
							<given-names>David</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Hubert</surname>
							<given-names>Don</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Thompson</surname>
							<given-names>Kenneth</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1996</year>
					<source>Modernity: An Introduction to Modern Societies</source>
					<publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
					<publisher-name>Blackwell</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B24">
				<mixed-citation>Hamilton, Ian (1994), <italic>Keepers of the Flame: Literary Estates and the Rose of Biography from Shakespeare to Plath</italic>, Boston, Faber and Faber.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Hamilton</surname>
							<given-names>Ian</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1994</year>
					<source>Keepers of the Flame: Literary Estates and the Rose of Biography from Shakespeare to Plath</source>
					<publisher-loc>Boston</publisher-loc>
					<publisher-name>Faber and Faber</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B25">
				<mixed-citation>Hamilton, Nigel (2007), <italic>Biography: A Brief History</italic>, Cambridge, Harvard University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Hamilton</surname>
							<given-names>Nigel</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2007</year>
					<source>Biography: A Brief History</source>
					<publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
					<publisher-name>Harvard University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B26">
				<mixed-citation>Hamilton, Nigel y Renders, Hans (2018), <italic>The ABC of Modern Biography</italic>, Ámsterdam, Amsterdam University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Hamilton</surname>
							<given-names>Nigel</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Renders</surname>
							<given-names>Hans</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2018</year>
					<source>The ABC of Modern Biography</source>
					<publisher-loc>Ámsterdam</publisher-loc>
					<publisher-name>Amsterdam University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B27">
				<mixed-citation>Heilbrun, Carolyn (1988), <italic>Writing a Woman’s Life</italic>, Nueva York, Norton.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Heilbrun</surname>
							<given-names>Carolyn</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1988</year>
					<source>Writing a Woman’s Life</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Norton</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B28">
				<mixed-citation>Kessler-Harris, Alice (2012), <italic>A Difficult Woman: The Challenging Life and Times of Lillian Hellman</italic>, Nueva York, Bloomsbury Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Kessler-Harris</surname>
							<given-names>Alice</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2012</year>
					<source>A Difficult Woman: The Challenging Life and Times of Lillian Hellman</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Bloomsbury Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B29">
				<mixed-citation>Kessler-Harris, Alice (2009), “Why Biography”, <italic>American Historical Review</italic>, 114 (3), Oxford, Oxford University Press, pp. 625-630, &lt;<comment> 625-630, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/hcB1r7">https://acortar.link/hcB1r7</ext-link>
					</comment>&gt;, 7 de diciembre de 2023.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Kessler-Harris</surname>
							<given-names>Alice</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2009</year>
					<article-title>Why Biography</article-title>
					<source>American Historical Review</source>
					<volume>114</volume>
					<issue>3</issue>
					<publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
					<publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
					<fpage>625</fpage>
					<lpage>630</lpage>
					<comment> 625-630, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/hcB1r7">https://acortar.link/hcB1r7</ext-link>
					</comment>
					<date-in-citation content-type="access-date" iso-8601-date="2023-12-07">2023</date-in-citation>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B30">
				<mixed-citation>Lee, Hermione (2009), <italic>Biography: A very short history</italic>, Oxford, Oxford University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Lee</surname>
							<given-names>Hermione</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2009</year>
					<source>Biography: A very short history</source>
					<publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
					<publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B31">
				<mixed-citation>Levy, Giovanni (1992), “On Microhistory”, en Peter Burke (ed.), <italic>New Perspectives on Historical Writing</italic>, University Park, Penn State University, pp. 93-113.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Levy</surname>
							<given-names>Giovanni</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1992</year>
					<chapter-title>On Microhistory</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Burke</surname>
							<given-names>Peter</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>New Perspectives on Historical Writing</source>
					<publisher-loc>University Park</publisher-loc>
					<publisher-name>Penn State University</publisher-name>
					<fpage>93</fpage>
					<lpage>113</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B32">
				<mixed-citation>Macías-González, Víctor M. (2006), “<italic>Hombres de mundo:</italic> la masculinidad, el consumo, y los manuales de urbanidad y buenas maneras”, en María Teresa Fernández Aceves, Carmen Ramos Escandón y Susie Porter (coords.), <italic>Orden social e identidad de género: México, siglos XIX y</italic> XX, Guadalajara, CIESAS/ Universidad de Guadalajara, pp. 267-297.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Macías-González</surname>
							<given-names>Víctor M.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2006</year>
					<chapter-title>Hombres de mundo: la masculinidad, el consumo, y los manuales de urbanidad y buenas maneras</chapter-title>
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Fernández Aceves</surname>
							<given-names>María Teresa</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Ramos Escandón</surname>
							<given-names>Carmen</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Porter</surname>
							<given-names>Susie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source><italic>Orden social e identidad de género: México, siglos XIX y</italic> XX</source>
					<publisher-loc>Guadalajara</publisher-loc>
					<publisher-name>CIESAS</publisher-name>
					<publisher-name>Universidad de Guadalajara</publisher-name>
					<fpage>267</fpage>
					<lpage>297</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B33">
				<mixed-citation>Meneses de Gyves, Javier (1995), <italic>La Sandunga. Canto de amor y guerra</italic>, Ciudad de México, Instituto Politécnico Nacional.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Meneses de Gyves</surname>
							<given-names>Javier</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1995</year>
					<source>La Sandunga. Canto de amor y guerra</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
					<publisher-name>Instituto Politécnico Nacional</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B34">
				<mixed-citation>Meyerowitz, Joanne (2008), “A History of Gender”, <italic>American Historical Review</italic>, 113 (5), Oxford, Oxford University Press, pp. 1346-1356, &lt;<comment> 1346-1356, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/48gGKD">https://acortar.link/48gGKD</ext-link>
					</comment>&gt;, 7 de diciembre de 2023.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Meyerowitz</surname>
							<given-names>Joanne</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2008</year>
					<article-title>A History of Gender</article-title>
					<source>American Historical Review</source>
					<volume>113</volume>
					<issue>5</issue>
					<publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
					<publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
					<fpage>1346</fpage>
					<lpage>1356</lpage>
					<comment> 1346-1356, <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://acortar.link/48gGKD">https://acortar.link/48gGKD</ext-link>
					</comment>
					<date-in-citation content-type="access-date" iso-8601-date="2023-12-07">2023</date-in-citation>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B35">
				<mixed-citation>Miller, Nicola y Hart, Stephen (eds.) (2007), <italic>When Was Latin America Modern?</italic>, Nueva York, Palgrave McMillan.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Miller</surname>
							<given-names>Nicola</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Hart</surname>
							<given-names>Stephen</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2007</year>
					<source>When Was Latin America Modern?</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Palgrave McMillan</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B36">
				<mixed-citation>Peltonen, Matti (2014), “What is Micro in Microhistory?”, en H. Renders y B. de Haan (eds.), <italic>Theoretical Discussions of Biography: Approaches from History, Microhistory, and Life Writing</italic>, Leiden, Brill, pp. 105-118.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Peltonen</surname>
							<given-names>Matti</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2014</year>
					<chapter-title>What is Micro in Microhistory?</chapter-title>
					<person-group person-group-type="editor">
						<name>
							<surname>Renders</surname>
							<given-names>H.</given-names>
						</name>
						<name>
							<surname>Haan</surname>
							<given-names>B. de</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<source>Theoretical Discussions of Biography: Approaches from History, Microhistory, and Life Writing</source>
					<publisher-loc>Leiden</publisher-loc>
					<publisher-name>Brill</publisher-name>
					<fpage>105</fpage>
					<lpage>118</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B37">
				<mixed-citation>Perrot, Philippe (1994), <italic>Fashioning the Bourgeoisie: A History of Clothing in the Nineteenth Century</italic>, Princeton, Princeton University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Perrot</surname>
							<given-names>Philippe</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1994</year>
					<source>Fashioning the Bourgeoisie: A History of Clothing in the Nineteenth Century</source>
					<publisher-loc>Princeton</publisher-loc>
					<publisher-name>Princeton University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B38">
				<mixed-citation>Pif-Paf (1892), “Sin título”, <italic>El Eco de Istmo</italic>, 22 de mayo Tehuantepec, pp. 2-3.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Pif-Paf</surname>
							<given-names/>
						</name>
					</person-group>
					<day>22</day>
					<month>05</month>
					<year>1892</year>
					<chapter-title>Sin título</chapter-title>
					<source>El Eco de Istmo</source>
					<publisher-loc>Tehuantepec</publisher-loc>
					<fpage>2</fpage>
					<lpage>3</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B39">
				<mixed-citation>Popkin, Jeremy (2005), <italic>History, Historians, and Autobiography</italic>, Chicago, University of Chicago Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Popkin</surname>
							<given-names>Jeremy</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2005</year>
					<source>History, Historians, and Autobiography</source>
					<publisher-loc>Chicago</publisher-loc>
					<publisher-name>University of Chicago Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B40">
				<mixed-citation>Ríos, Miguel (1948), <italic>Tehuantepec (Historia, tradición, leyenda)</italic>, Ciudad de México, s.e.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Ríos</surname>
							<given-names>Miguel</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1948</year>
					<source>Tehuantepec (Historia, tradición, leyenda)</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B41">
				<mixed-citation>Schiff, Stacy (2010), <italic>Cleopatra: A Life</italic>, Nueva York, Little/Brown.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Schiff</surname>
							<given-names>Stacy</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2010</year>
					<source>Cleopatra: A Life</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Little</publisher-name>
					<publisher-name>Brown</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B42">
				<mixed-citation>Scott, Joan (1986), “Gender: a Useful Category of Analysis”, <italic>American Historical Review</italic>, 91 (5), Oxford, Oxford University Press, pp. 1053-1075, doi: https://doi.org/10.2307/1864376</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Scott</surname>
							<given-names>Joan</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1986</year>
					<article-title>Gender: a Useful Category of Analysis</article-title>
					<source>American Historical Review</source>
					<volume>91</volume>
					<issue>5</issue>
					<publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
					<publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
					<fpage>1053</fpage>
					<lpage>1075</lpage>
					<pub-id pub-id-type="doi">10.2307/1864376</pub-id>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B43">
				<mixed-citation>Stiles, T.J. (2023), “Conferencia magistral”, conferencia presentada en Biography Lab 2023, 21 de enero, An Online Forum, Biographers International Organization.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="confproc">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Stiles</surname>
							<given-names>T.J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2023</year>
					<source>Conferencia magistral</source>
					<conf-name>Biography Lab</conf-name>
					<conf-date>2023</conf-date>
					<publisher-name>Biographers International Organization</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B44">
				<mixed-citation>Stiles, T. J. (2009), <italic>The First Tycoon: The Epic Life of Cornelius</italic> Vanderbilt, Nueva York: Knopf.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Stiles</surname>
							<given-names>T. J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2009</year>
					<source>The First Tycoon: The Epic Life of Cornelius</source>
					<publisher-loc>Vanderbilt</publisher-loc>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Knopf</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B45">
				<mixed-citation>Stiles, T. J. (2003), <italic>Jesse James: Last Rebel of the Civil War</italic>, Nueva York, Vintage.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Stiles</surname>
							<given-names>T. J.</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2003</year>
					<source>Jesse James: Last Rebel of the Civil War</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Vintage</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B46">
				<mixed-citation>Vasconcelos, José (1982), <italic>Memorias I: Ulises Criollo</italic>, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Vasconcelos</surname>
							<given-names>José</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1982</year>
					<source>Memorias I: Ulises Criollo</source>
					<publisher-loc>Ciudad de México</publisher-loc>
					<publisher-name>Fondo de Cultura Económica</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B47">
				<mixed-citation>Vaughan, Mary Kay (2014), <italic>Portrait of a Young Painter: Pepe Zúñiga and Mexico City’s Rebel Generation</italic>, Durham, Duke University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Vaughan</surname>
							<given-names>Mary Kay</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>2014</year>
					<source>Portrait of a Young Painter: Pepe Zúñiga and Mexico City’s Rebel Generation</source>
					<publisher-loc>Durham</publisher-loc>
					<publisher-name>Duke University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B48">
				<mixed-citation>Villalobos, Samuel (1941), “Doña Juana C. Romero, Apuntes”, <italic>Istmo</italic>, 15 de julio, Tehuantepec, p. 3.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Villalobos</surname>
							<given-names>Samuel</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<day>15</day>
					<month>07</month>
					<year>1941</year>
					<article-title>Doña Juana C. Romero, Apuntes</article-title>
					<source>Istmo</source>
					<publisher-loc>Tehuantepec</publisher-loc>
					<fpage>3</fpage>
					<lpage>3</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B49">
				<mixed-citation>Wiesen Cook, Blanche (1990), “Feminist Biography: A Review Essay”, <italic>Ms. Magazine</italic>, enero-febrero, Nueva York, Liberty Media for Women, LLC.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="journal">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Wiesen Cook</surname>
							<given-names>Blanche</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<month>02</month>
					<year>1990</year>
					<article-title>Feminist Biography: A Review Essay</article-title>
					<source>Ms. Magazine</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-name>Liberty Media for Women</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B50">
				<mixed-citation>Woolf, Virginia (1942), “The Art of Biography”, en <italic>The Death of the Moth and other Essays</italic>, Nueva York, Harcourt, Brace, pp. 187-196.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Woolf</surname>
							<given-names>Virginia</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1942</year>
					<chapter-title>The Art of Biography</chapter-title>
					<source>The Death of the Moth and other Essays</source>
					<publisher-loc>Nueva York</publisher-loc>
					<publisher-loc>Harcourt</publisher-loc>
					<publisher-name>Brace</publisher-name>
					<fpage>187</fpage>
					<lpage>196</lpage>
				</element-citation>
			</ref>
			<ref id="B51">
				<mixed-citation>Zemon Davis, Natalie (1995), <italic>Women on the Margins: Three Seventeenth-Century Lives</italic>, Cambridge, Harvard University Press.</mixed-citation>
				<element-citation publication-type="book">
					<person-group person-group-type="author">
						<name>
							<surname>Zemon Davis</surname>
							<given-names>Natalie</given-names>
						</name>
					</person-group>
					<year>1995</year>
					<source>Women on the Margins: Three Seventeenth-Century Lives</source>
					<publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
					<publisher-name>Harvard University Press</publisher-name>
				</element-citation>
			</ref>
		</ref-list>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn1">
				<label>1</label>
				<p>Esta “nueva biografía” se diferencia de la nueva biografía que propuso Virginia Woolf en la década de 1920. Influida por la obra de Freud, ella sugirió que la biografía se centraba más en la vida interior de los sujetos. En Estados Unidos y Europa, el giro biográfico surgió simultáneamente mientras que en México empezó a llegar a partir de 2000.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn2">
				<label>2</label>
				<p>El término de historia regional en México refiere a la corriente de historias no solamente regionales sino también locales y estatales. Es semejante a la nueva microhistoria de la que hablo aquí.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn3">
				<label>3</label>
				<p>Aquí quiero agradecer las riquísimas discusiones que sostuvo el grupo informal de “las biógrafas” respecto a ese tema u otros. En algunos momentos a través de los años nos hemos reunido a discutir nuestros avances de investigación tanto en Oaxaca como en la ciudad de México: Mílada Bazant, Mary Kay Vaughan, Susana Quintanilla, Lourdes Alvarado, Ana Rosa Suárez Argüello y Daniela Spencer. Otra gente ha leído partes del trabajo para aportar comentarios invaluables, entre ellas María Teresa Fernández Aceves, Silvia Arrom y Susie Porter.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn4">
				<label>4</label>
				<p>Hice dos entrevistas a José Manuel Villalobos: esa primera el 29 de mayo de 2009 y luego el 4 de diciembre de 2012 acompañada por la doctora Mónica Udvardy, en que repitió la historia del tesoro enterrado. El palacio real de los reyes zapotecas se encontraba en Guiengola.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn5">
				<label>5</label>
				<p>Mi artículo intitulado “Las lecciones de Juana Cata”, que apareció en el libro <italic>Saberes, enseñanza y poder. Las mujeres rompiendo techos de cristal en el espacio público, Siglo XVI al XXI</italic> (Benemérita Universidad de Puebla, 2023), es una reflexión sobre algunas de las metodologías y teorías que me sirvieron o que son disponibles hoy en día para escribir la biografía feminista. En cambio, el presente artículo se enfoca los problemas específicos que enfrenté al escribir esta biografía, y si los pude resolver o no. Sobre todo, aquí se trata de mis experiencias personales en el curso de la investigación, cómo me influyeron y dieron forma al producto final.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn6">
				<label>6</label>
				<p>Agradezco profundamente a Olga Teresa Salazar Camacho, la nieta de Juanita Moreno Romero, por su generosidad en compartir varios documentos referentes a Juana Cata de sus papeles personales. También agradezco a Rómulo Moreno Morán, quien también compartió algunos documentos y me llevó a conocer las ruinas de la finca cañera Santa Teresa de su propiedad.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn7">
				<label>7</label>
				<p>En 1982, el Oficial Mayor del Estado y la directora del Archivo del Estado me mandaron, con mi equipo de estudiantes de la UAM Iztapalapa, a organizar archivos municipales en el estado; entre ellos, organizamos el de Tehuantepec.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn8">
				<label>8</label>
				<p>Para los porfirianos, la modernización implicó la construcción de infraestructura, la inversión extranjera y de tecnología, la expansión de la propiedad privada y la agricultura comercial, el crecimiento del mercado interno, el aumento constante de exportaciones y la importación de manufacturas extranjeras, el ensanchamiento de la educación, el desarrollo de ciudades modernas y la consolidación de la identidad nacional.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn9">
				<label>9</label>
				<p>La blonda es una franja, con frecuencia de encaje, que va sobrepuesta o embutida en la falda y va acompañada de ribetes o listones.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn10">
				<label>10</label>
				<p>Estoy en deuda también con Mario Mecott, José Inés Mendoza Romero, Antonio Santos y Julín Contreras y muchos otros. Una voz que extrañaba mucho fue la de María de los Ángeles Cajigas Rosaldo, cuya novela de la vida de Juana Cata tenía gran riqueza de información. Sospeché que ella había tenido acceso a un archivo familiar como ella fue no sólo descendiente de Alberto Langner, un comerciante rival de Juana Cata sino también de la familia Cartas, quienes fueron sus aliados políticos. Lo triste fue que cuando María de los Ángeles se enteró de que yo investigaba a Juana Cata, me mandó una carta muy amable para entablar una comunicación. Yo le contesté y fui bastante desilusionada cuando nunca me respondió. Años después me enteré de que se había fallecido trágicamente de cáncer a una edad bastante joven.</p>
			</fn>
			<fn fn-type="other" id="fn11">
				<label>11</label>
				<p>En verdad, tengo una buena excusa, y como he escrito este texto de manera muy personal, lo comparto aquí. Demoré tanto porque tuve que lidiar varias veces con cáncer en esos años. Los tratamientos médicos me quitaban mucho tiempo y energía, meses y meses, pero sentía que tenía un compromiso con Juana Cata, con los tehuanos y siempre volví a la investigación.</p>
			</fn>
		</fn-group>
		<fn-group>
			<fn fn-type="other" id="fn12">
				<label>Francie Chassen-López</label>
				<p>Es doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctora <italic>honoris causa</italic> por la Universidad Nacional y Kapodistríaca de Atenas. Actualmente se desempeña como profesora investigadora en el Colegio de Artes y Ciencias de la Universidad de Kentucky. Sus líneas de investigación son: México poscolonial, Cultura y sociedad latinoamericana, Historia de género, Historia y biografía y Guerra y género. Entre sus publicaciones más recientes destacan, como autora: “The Weaponizing of Women’s Bodies in the Wars of Reform and French Intervention in Mexico, 1857-67”, <italic>Gender and History</italic>, 35 (2), Hoboken, Wiley, pp. 547-564 (2023); “La revolución biográfica feminista: Las lecciones de Juana Cata”, en Gloria Arminda Tirado Villegas, Elva Rivera Gómez y Lidia Ernestina Gómez García (coords.), <italic>Saberes, enseñanza y poder. Las mujeres rompiendo techos de cristal en el espacio público, Siglo XVI al XXI</italic>, Puebla, BUAP, pp. 2338 (2023); <italic>Mujer y poder en el siglo XIX: La vida extraordinaria de Juana Catarina Romero, Cacica de Tehuantepec</italic>, Ciudad de México, Taurus/Penguin Random House (2020).</p>
			</fn>
		</fn-group>
	</back>
</article>